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En la
Búsqueda Colectiva de un Impacto social Positivo a la Internet Latinoamericana |
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| Autor: Daniel Pimienta Luis Barnola |
Fecha de Publicación: 05/2001 |
Contenido Resúmen y contenido Antecedentes La MISTICA del trabajo colaborativo en la Internet OLISTICA: El Observatorio Latinoamericano y Caribeño del Impacto Social de las TIC para la Acción Conclusiones Referencias bibliográficas Fuentes electrónicas |
| Palabras
claves: |
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| Localización: Ciberoteca Archivos esp_doc_53/1.html |
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conexos: Versión en formato word (80 KB) |
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AntecedentesCOMUNIDADESCOMUNIDADES VIRTUALES Incluso antes que las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) se impusieran como vehículo común en el tránsito de nuestra vida social, mucho se había ya discutido sobre el impacto que las oleadas tecnológicas, asociadas con la modernidad, habrían tenido sobre la cualidad y capacidad organizativa de diferentes tipos de comunidades. Tras años de discusión y gracias al aporte de cuidadosos análisis etnográficos, es común en la actualidad aceptar que, al definir comunidades, se tomen primero en consideración a las redes sociales que las constituyen y no solamente a las interacciones basadas en términos de la circunscripción de las mismas dentro de espacios geográficos localizados (Pimienta, 1993a; Silvio, 1999; Wellman y Gulia, 1999). La comunicación mediada por computadoras (CMC), o como también se les llama, redes sociales apoyadas por computadoras, han tenido soporte en una serie de funcionalidades mediadas por las redes telemáticas (desde Bitnet, pasando por UUCP y llegando a la Internet1). El rol social de estas redes ha generado mucha discusión ya que al estar conectadas mucho más allá de las fronteras geográficas, pueden resultar en espacios de sólida interacción que eventualmente brindan soporte a procesos de transformación social (Pimienta, 1993; Silvio, 1999). Sin embargo, aunque los voceros más entusiastasa menudo l@s mas antigu@shan descrito a las CMC como redes sociales libres de marcadores físicos donde la comunicación puede fluir sin barreras de ningún tipo, otros autores argumentan recientemente que la identidad, al (re)construirse en la compleja trama de los ambientes en línea, da cuenta de estratificación social en clases, género, edad, etnicidad y demás ejes de interacción (y dominación) social entre l@s actor@s que componen estos ambientes en línea2. Aunque la dinámica implícita dentro de las CMC es en extremo compleja, el rol que las organizaciones de la sociedad civil (OSC) pueden a jugar al apropiarse de las TIC ha sido, es y será de vital importancia en diferentes escenarios políticos interrelacionados entre sí y que se manifiestan a nivel local, nacional, regional y global. Según Ribeiro (1998), el carácter contestatario de las CMC fué emergiendo a partir del movimiento de contracultura de California que desde principios de los 80s aportó elementos importantes para la formación de una cultura política de las redes. Se fué consolidando así una visión utópica que, de forma anárquica, articularía medios alternativos sobre una plataforma profundamente democrática3. LA SOCIEDAD CIVIL Y LAS TIC BAJO EL EFECTO DE LA GLOBALIZACIÓN El escenario donde las OSC y los nuevos movimientos sociales se desenvuelven y evolucionan es uno donde el fenómeno de la globalización, de la mano con el proceso de acumulación flexible y el modelo de desarrollo "informacionalista" descrito por Castells4, están ocasionando que sectores dentro de ciertas economías, e incluso sociedades enteras, sean estructuralmente irrelevantes dentro de la (i)lógica del sistema. Castells (1996) describe este proceso de exclusión social acelerada como la emergencia de los "agujeros negros" de la nueva era de la información de donde, estadísticamente hablando, no hay salida de la miseria absoluta. Al mismo tiempo, las organizaciones de base así como las organizaciones no-gubernamentales (ONGs) de carácter nacional e internacional (también llamadas neo- o para-gubernamentales ya que tienden a suplantar los organismos de gobierno debilitados bajo el efecto de las políticas de ajuste estructural y la necesidad de legitimación de un sistema político representativo en franco deterioro) pueden, o bien convertirse en cuerpos autónomos que negocian libremente la agenda de los pueblos frente a los sectores público y privados, o simplemente sucumbir a un discurso alienado al proceso neoliberal aportando incluso los mecanismos de auto-control que el mismo mercado utiliza para "corregir" sus excesos (Yúdice, 1998). Sin embargo, con el apoyo táctico de las TIC, la democratización de asuntos políticos de influencia global es hoy día un componente auténtico de una agenda común sin territorio delimitado. ¿Pero común para quién(es)? ¿Cuáles son las nuevas fuerzas o actores sociales que pueden hacer eco de procesos verdaderamente transformativos de la injusticia social y del total desbalance con el medio ambiente natural en que nos sume el modelo patriarcal de crecimiento económico ilimitado, que tan peligrosamente amenaza nuestra simple permanencia como especie en el tiempo? Como Castells (1997) y Melucci (1996)entre otroshan explicado, la explotación en los actuales momentos es sinónimo de "deprivación sobre el control de construcción de significados" (Melucci, 1996, p.182) y como los procesos de dominación están circunscritos a flujos de información, la batalla se libra en contextos culturales donde la autonomía " depende de flujos de información inversa" (Castells, 1997, p.66). De esta forma, el lenguaje y el proceso de codificación para nombrar la realidad y organizar sus contenidos dependerá en gran medida de la producción y apropiación de conocimiento no manipulado, y esto como resultado del fortalecimiento de destrezas analíticas y capacidad (auto)crítica de nuev@s actor@s sociales (Melucci, 1996, 1998). Parafraseando a Castells: "quiénes son los que interactúan y quiénes los interactuados" está definiendo cuales son los sistemas de dominación y liberación, respectivamente, de la sociedad de la información (1996). LAS CMC Y LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL EN LA REGIÓN Desde los 80s y hasta principios de los 90s, diferentes grupos organizados se dedicaron a apropiarse de estas nuevas tecnologías, transformándolas en instrumentos claves para el desarrollo, capaz de reducir las diferencias entre el llamado norte y sur (así como también las diferencias entre el norte que esta en el sur y el sur que esta en el norte). Sin embargo, no fué sino hasta el principio de los 90s que la Internet comenzó a ser de uso común en diversas universidades y ONGs de América Latina y el Caribe. Organizaciones como la "Association for Progressive Communication", una red internacional sin fines de lucro que brinda apoyo informático a OSCs, o la Fundación Redes y Desarrollo (FUNREDES), jugaron un papel relevante en la región al proveer tempranamente de nodos de conectividad en diversos países de la región y/o modelos estratégicos o metodológicos para la construcción de redes nacionales y regionales (Pimienta, 1993b). Sin embargo, en un estudio elaborado por Ricardo Gómez (1998) en el que se constataron algunas de las ventajas que las TIC habrían aportado a las ONG en la región (en particular los efectos de primer nivel a consecuencia de correo electrónico), fueron pocas las evidencias de efectos de segundo orden que hubieran tenido un impacto más profundo en las respectivas capacidades organizativas de las ONGs incluidas en la encuesta (básicamente en términos de relaciones de intercambio y balance equitativo de la participación). Para el caso particular de la organización COLNODO de Colombia, Gómez (1998) se refirió a la "nostalgia de comunidad" como único sostén de la CMC estudiada lo cual, según el autor, no sería indicativo de un ideal común de pertenencia a una sólida comunidad global de OSCs. Gómez concluye que ya a mediados de los 90s, el nicho que la APC había generado en la región se había diluido junto con el advenimiento de proveedores comerciales de Internet que abarataron los costos y trajeron consigo además la masificación y subsecuente banalización del uso de estas nuevas tecnologías (1998). En contraste con hipótesis de trabajo muy optimistas sobre el impacto positivo de las TIC en los procesos de desarrollo de la región, han sido muchas las dificultades para estimar sus impactos en las OSC y sus usuarios al mismo tiempo que son pocos los esfuerzos sistemáticos que brindan una clara visión de conjunto. Cabe señalar la investigación en curso dirigida por Kemly Camacho de la Fundación ACCESO (Costa Rica) quien en un avance de sus resultados, sienta las bases de un marco de evaluación apropiado que incorpora además herramientas metodológicas que han servido para estudiar el impacto que ha tenido la adopción de las TIC en una muestra de OSC de Centroamérica (Camacho, 2000). Con el valioso aporte de iniciativas de este tipo será entonces posible imaginar esfuerzos movilizadores que puedan a la vez fortalecer el sector terciario y permitir la creación de mecanismos para un real conocimiento de los impactos de las TIC en la sociedad. A partir de los mismos se podrán establecer estrategias que busquen generar un impacto social positivo, favoreciendo el desarrollo social en la región. El establecimiento de marcos de cooperación y alianzas estratégicas entre individuos y OSC es también un factor fundamental orientado en la dirección de un impacto positivo de las TIC para el desarrollo social. Se justifica así la experimentación de aplicaciones y metodologías novedosas que dan soporte a la acción colectiva, constituyéndose en un valioso aporte para el uso social que la sociedad civil en la región pueda hacer de las TIC. Transitar este camino requiere de recursos a veces difíciles de encontrar en la cooperación internacional, más interesada en la instalación de equipos y la transferencia tecnológica que en el uso con-sentido y la apropiación efectiva de estas tecnologías por parte de l@s actor@s implicad@s. Es así que considerar la conectividad como un elemento importante más no suficiente para contribuir al desarrollo, es un sólido argumento común al grupo de investigadores y activistas de la región que, asociados a la iniciativa PAN del CIID/IDRC, han contribuido con su trabajo y experiencias al documento "Internet ¿para qué?", elaborado de forma conjunta entre la Fundación ACCESO y el CIID/IDRC (Gómez y Martínez, 2001). 1 Correo electrónico, listas de
discusión, "bulletin board systems" (BBSs), "multi-user dungeons"
(MUDs), "newsgroups", "Internet Relay Chat" (IRC), etc.
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| http://funredes.org/mistica/castellano/ciberoteca/participantes/docuparti/esp_doc_53/1.html
Correo: [email protected] Última modificación: 21/05/2001 |