Llama la atención que en todo lo que se informa y
discute sobre esta iniciativa de Media Lab y
Negroponte - "Una computadora portátil para cada
niño y niña", habría que decir en español, con
propiedad - algunas de las preguntas
fundamentales queden sin hacerse o sin debatirse. Apunto tres:
1. ¿Es éste un OBJETIVO DESEABLE? (no sólo financiera y técnicamente posible)
Es decir, ¿lo que queremos es que cada niño y
niña pobres, en los sistemas públicos en nuestros
países, TENGA a disposición una computadora portátil?
2. ¿POR QUE y PARA QUE querríamos esto?
Se sobreentiende que hay un objetivo educativo y
formativo detrás de esta decisión. Pero, ¿en qué
consiste exactamente ese objetivo y cómo se
plasma en el ámbito escolar, y específicamente en
contextos de pobreza y precariedad que son los
que supuestamente se benefician de esta compra y
distribución masiva de computadoras portátiles?
3. ¿Qué nos dice al respecto la experiencia en
los llamados "países desarrrollados"?
Empiezo haciendo una reflexión en torno a esta
última pregunta. A inicios del 2000 (no recuerdo
exactamente si 2001 o 2002, coincidió con que yo
estaba asistiendo en esos momentos a una
conferencia de ASDI en Estocolmo), Suecia tomó
una decisión fuera de lo común, contracorriente:
habiendo logrado la meta de masificar el uso de
las computadoras en las aulas de todo el sistema
escolar - una por alumna o alumno - decidió sacar
las computadoras de las aulas y ponerlas fuera de
éstas, en aulas o laboratorios informáticos.
Entre los argumentos que valoró y debatió la
Comisión Nacional encargada de evaluar el asunto
(el documento estaba entonces en sueco, imagino
que se habrá traducido al inglés) estaban: las
computadoras resultaban factores de distracción
antes que de apoyo a la enseñanza (la consabida
dificultad para engarzar la computadora al
curriculo escolar), los alumnos (y también uno
que otro profesor) se tentaban en clase con la
pornografía o los juegos, muchos no querían salir
al recreo (esencial para la socialización y para
la propia pedagogía), etc. Seguramente muchos
otros paises desarrollados, pioneros en avances
tecnológicos, y que se enfrentaron primero con
los problemas que enfrentamos después los "países
en desarrollo" (que - desde una particular visión
del desarrollo - vamos a su cola), tienen mucho
que aportarnos en este sentido. No hay por qué
repetir las mismas historias ni seguir las mismas
rutas, al menos eso deberia estar claro.
Ya hemos leído, y yo lo he escrito ya en muchos
lados desde hace varios años, algo que pareceria
puede llegar a concretarse como fatídica
profecía. "Algún día, no dentro de mucho tiempo,
llegará el momento en que los alumnos que asisten
a escuelas públicas tendrán computadoras y
aprenderán apretando botones y teclas, mientras
los alumnos que asisten a escuelas privadas y
pueden financiarlos, serán quienes accedan a los
buenos profesores". Hoy, en efecto, ya es mucho
más fácil dotar a los alumnos de computadoras que
de buenos profesores. Las politicas de inversión
en educación privilegian la dotación de
computadoras a las condiciones laborales y
profesionales de los docentes, una profesión en
franca desbandada y cruzada por mútiples demandas, desafíos, y complejidades.
Para muchos de quienes trabajamos en el campo
educativo, y nos empeñamos en reposicionar a la
educación pública como un derecho de la población
no sólo al acceso sino al aprendizaje, a una
enseñanza y un aprendizaje de calidad, sería
mucho más promisorio y entusiasmente ver a
nuestros gobiernos y gobernantes más empeñados en
una iniciativa capaz de asegurar "Un buen
profesor o profesora a cada niño o niña" que "Una
computadora portátil a cada niño y niña".
Saludos cordiales,
Rosa Maria Torres
Nearby Thu Mar 23 10:32:50 2006
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