SOCINFODO: Declaraci�n sobre educaci�n (INTEC)

From: Daniel Pimienta <[email protected]>
Date: Fri Jun 30 2006 - 13:31:03 AST

La educaci�n debe ser considerada parte esencial en la construcci�n de
la sociedad dominicana y por lo tanto, una permanente prioridad
nacional. No es un asunto s�lo de docentes, ni un tema de debate
ocasional; debe ser una preocupaci�n constante de todos los ciudadanos y
las ciudadanas. La educaci�n, adem�s de un derecho inherente, tiene que
ser asumida como una responsabilidad de todos y todas, imprescindible
para el desarrollo social, el crecimiento econ�mico sostenible, y la
competitividad.

Nos corresponde a todos y a todas priorizar la educaci�n, aceptando la
co-responsabilidad de sus resultados, y demandando del Estado y de las
instituciones educativas el m�ximo esfuerzo para dar a la educaci�n la
importancia que se merece.

Se han realizado muchos esfuerzos y muchas inversiones para mejorar las
condiciones educativas. Sin embargo, la realidad nos indica que no han
sido suficientes, para el logro de los resultados esperados. Ser�a
v�lido analizar las razones, y tomar las acciones necesarias para
redireccionar la marcha.

La nueva econom�a ligada a la sociedad del conocimiento requiere de un
capital humano s�lidamente formado para que se incorpore innovadoramente
a las tareas que nos esperan. No podemos cerrar la brecha digital sin
tomar en consideraci�n las brechas de aprendizajes b�sicos y de
elaboraciones cognoscitivas esenciales. Si nos enga�amos como sociedad,
cada vez podremos entender menos los grandes males que afectan nuestra
educaci�n, y convertir la mediocridad en est�ndar. No podemos dejar que
nuestras expectativas se disminuyan, ni perder nuestra capacidad de
asombro ante la falta de compromiso con una mejor educaci�n.

Los hombres y las mujeres dominicanos (as) han demostrado, tanto en el
pa�s, como en otras latitudes, su gran potencial y que sus capacidades,
para desarrollarse, s�lo requieren de condiciones favorables. Si no
enfrentan el reto suficiente, no demostrar�n de lo que son capaces. Los
grandes talentos se desarrollan con mayor facilidad en condiciones de
reto. Es necesario evitar como naci�n conformarnos con pr�cticas
educativas cuestionables, con instituciones f�ciles, y metas limitadas
en el desarrollo de nuestras capacidades.

Entendemos el papel que la educaci�n juega en la movilidad social y en
el logro de mayor equidad. Con educaci�n sin calidad, aumentamos el
n�mero de inamovibles sociales, perpetuando inequidades y contribuyendo
a ahondar la otra gran brecha que nos amenaza, la que existe y se
profundiza, entre los muy ricos y los muy pobres. No es un asunto de
titular pobres, sino de educarlos con calidad. Los y las j�venes
dominicanos (as) todav�a creen que por estudiar pueden salir de la
pobreza; si frustramos a esa generaci�n de j�venes, ser� bien dif�cil
enamorar a sus descendientes con la misma idea.

Apuntar hacia las soluciones incluye, adem�s de las discusiones acerca
del problema o el conocimiento de experiencias de otros pa�ses, el firme
compromiso de todos y todas: El Estado, las instituciones e instancias,
los ciudadanos y ciudadanas que conformamos este pa�s. La primera
soluci�n que tenemos que plantear est� dentro de cada uno de nosotros
mismos, y tiene que ver con el valor que le damos a la educaci�n.

Si la educaci�n es aprendizaje, es tambi�n formaci�n de valores para la
convivencia ciudadana. Pero si distorsionamos lo sublime del gozo por
aprender, si desvirtuamos la responsabilidad social de aprender como
resultado de la dedicaci�n al trabajo escolar y universitario, estamos
eliminando de la acci�n educativa el elemento clave que permite el
cultivo de valores humanos. La educaci�n f�cil, no retadora, la que
evade el trabajo escolar serio, la que permite la copia, las
instituciones que vienen a traernos nuevos espejismos de soluciones
f�ciles, no representan opciones. Para el cambio educativo que
requerimos es necesario transformarnos nosotros mismos.

En la b�squeda de las soluciones tenemos que facilitar espacios
creativos, asumir los compromisos que se deriven, garantizar la
continuidad, y desarrollar las voluntades que apoyen las acciones
pol�ticas y los niveles de inversi�n requeridos, aunque sean heroicos.
Reiteramos que la educaci�n debe ser considerada parte esencial en la
construcci�n de la sociedad dominicana y por lo tanto, una permanente
prioridad nacional. Sin una educaci�n sustancialmente mejorada, nuestro
futuro nacional se oscurece.

Para lograr una educaci�n que sea base del desarrollo del pa�s y de las
personas se requiere, al menos, estas decisiones y ejecutorias:

*a)* Continuar mejorando la cobertura y la permanencia, pero con mayor
calidad, de manera que haya educaci�n de calidad, para todos.

*b)* Mejorar sustancialmente la eficiencia y la eficacia en la gesti�n
de los recursos, pero aumentando la inversi�n, empezando por cumplir con
lo establecido en la vigente Ley General de Educaci�n.

*c)* Cumplir las responsabilidades con la educaci�n que corresponden a
los diferentes actores involucrados, especialmente el cumplimiento del
horario en los d�as laborables.

*d)* Demostrar con los hechos lo declarado en los discursos: la
educaci�n tiene que ser, verdaderamente, la gran prioridad nacional

*d)* Asumir, a todos los niveles, que la evaluaci�n que retroalimenta la
eficacia de las acciones, no es una agresi�n sino una forma de conocer
fortalezas y debilidades para consolidar las primeras, y superar las
segundas

*INTEC* se reitera como instituci�n comprometida con la b�squeda
continua de la excelencia educativa, espacio para discutir, analizar e
investigar las alternativas de soluci�n, en un empe�o de todas y todos
de construirnos como pa�s educado y formado para alcanzar las metas de
desarrollo. Esa es nuestra gran esperanza y el compromiso que desafiamos
con la llegada de cada nuevo d�a.

A las maestras y maestros que hoy celebran su d�a, en especial a
aquellos que asumen su tarea con vocaci�n de servicio, conciencia de
construcci�n de futuro y dedicaci�n, nuestro reconocimiento y nuestra
exhortaci�n a que se sientan orgullosos por una labor realizada y a que
sigan sembrando. A los maestros y maestras que todav�a no han
comprendido lo esencial de su labor y que no aportan todo su esfuerzo,
una invitaci�n a que se integren con entusiasmo a la funci�n prioritaria
que ejercen.

Al Estado, a las instituciones educativas, a la sociedad dominicana en
general, a los padres y madres de los y las estudiantes, a los y las
estudiantes, les invitamos a reconocer m�s la importancia de la labor
magisterial, a felicitar y apoyar los que la asumen con dedicaci�n, y
asegurar que maestros y maestras se sientan reconocidos, valorados y
retados en la misma dimensi�n que declaramos lo prioritario de su labor.

*30 de junio de 2006*
Received on Sun Jul 2 09:24:35 2006

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