>Siempre me ha interesado esta diferencia
>sustancial del efecto mimético de la tele entre
>pobres y poderosos, entre descartados y
>bienpensantes. Nunca he comprendido del todo,
>querido MAPA, qué propone o defiende este argumento.
Hay usos comunicativos de los medios y hay usos instrumentales y profascistas.
Hay una pedagogía del mal. Hay en la aparición
del mal la ausencia de acción del bien, como
decía Henri-Levy. Eso significa para mi que
cuando exhibes las laceraciones físicas y
espirituales como único efecto del lamento, de la
queja, del reclamo, entonces haces creer que la
parte fenoménica, aparente, del daño, de la
injusticia, es la respuesta bárbara, salvaje,
brutal. Es como creer que todo el daño sólo tiene
como efecto el estertor y no la reflexión, la
discusión, el aporte, el proyecto. Es confundir el efecto con la causa.
Y hay una suerte de simplificación de las causas,
de la violencia causa (el insulto, la carcajada
que descalifica o posterga, del close up como
siniestra marca) que los medios inflingen (no
infringen como por error escribía ayer) a los
actores sociales (usufructuarios de la violencia
efecto). Convierten el gesto desesperado en gesto
inútil y por eso los poderosos no pueden hacer un
modesto y discreto mutis de la escena, por eso no
se vuelven modestos, parafraseando a Ciorán.
Hay en los quince días del fuego francés una
lección: los iracundos han devenido desesperados
y ahora todos estamos desolados (como el joven de
la entrevista frente a las cenizas de la agencia
Renault) y debieramos empezar a estarlo.
Miguel Angel Pérez Alvarez (MAPA)
Nearby Sat Nov 12 23:50:48 2005
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