Estimadas personas participantes en MISTICA y entusiastas por el tema
software:
He seguido con mucho interés las opiniones aquí vertidas sobre esto del
software libre y sus connotaciones. Quiero contribuir con una opinión,
quizás divergente, desde el punto de vista de alguien que está dedicado
desde mas de veinte años a crear software, aunque por su puesto también
soy usuario de software creado por otros y que paga licencias. Con mi
software ofrezco servicios de traducción automática gratuitos en Internet,
pero los productos que he desarrollado los mantengo sellados y lacrados
sin abrirlos a terceros. En otras palabras, gracias a mis productos de
ingeniería del lenguaje (conceptos metodológicos innovativos, diseños
lógicos originales, programas fuente y códigos binarios, bases de datos de
ingeniería del lenguaje, manuales y notas explicativas, en resúmen:
ATAMIRI) puedo prestar servicios, que mientras cuenten con los auspicios
de entidades benefactoras, estos son gratuitos para el usuario. Espero que
nunca me veré obligado a tener que cobrar servicios para poder asegurar su
continuidad.
Para mí el ATAMIRI es mi servicial esclavo. No quiero entrar en el debate
epistemológico de si esos mis productos son o no son "cosas", lo evidente
es que ese "algo" lo poseo, y otros no lo poseen. Tampoco sé si los
conocimientos, si las ideas subyacentes en estos productos de mi trabajo y
de quienes me han colaborado en mi pequeño equipo de R&D, están también en
la mente de otros investigadores, me imagino que si, por lo menos
parcialmente, aunque lo dudo que estén así ordenados como en mi cerebro.
No lo sé con certeza. Sé que por ahora ATAMIRI sigue siendo el único
sistema de traducción genuinamente multilingüe que opera en Internet.
Ahora bien, ¿porqué mantengo la tecnología del ATAMIRI bien sellada y
lacrada? Inisito, no se trata de solamente códigos fuente (source). Yo sé
que alguien, por ejemplo, una gran corporación internacional, podría con
mi tecnología, cambiandole de nombre y apariencia, competir conmigo en el
mercado, dejandome en cortísinmo tiempo sin chance alguno de seguir
adelante. Si lo he donado al ATAMIRI, como "open source", no sé si decir
generosamente o bobamente, me excluyo a mi mismo, y no me quedará nada más
que contemplar como otros con capital y marketing han hecho del ATAMIRI un
proyecto altamente rentable, con servicios prestados y cobrados en el
Internet. Soy tan egoista que eso no quiero ver.
Copiarse la funcionalidad de un software escribidor como WORD y
programarlo "igualito" es una cosa muy diferente de diseñar y desarrollar
sistemas innovativos que consisten en mucho más que algoritmos de pura
funcionalidad. En Latinoamerica podríamos entrar en el campo de la
industria del software, hay muchos desafíos que esperan soluciones
creativas, pero nos hacemos el jarakiri si nos ponemos a "generosamente"
donar al mundo lo que tanto trabajo cuesta concebir y desarrollar. Es así
como lo veo eso del "open source" y demás concomitancias.
Este es también un punto de vista, ¿verdad?
Iván Guzmán de Rojas
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