|
|
Comunidad virtual | |
|
|
Presentación del proyecto | Aplicaciones Piloto | Clearinghouse | Eventos | Evaluaciones | Ciberoteca |
|
|
[ Página de entrada de la CV ] [ Integrar la CV/salir ] [ Reglas de la CV ] [ Miembros de la CV ] [ Metodología EMEC ] [ Producciones de la CV ] |
Los archivos de la comunidad virtual: C3: Deseos |
|
Fecha: Mie, 29 dic 1999 16:17:54 -0400
EL DERECHO
AL DELIRIO Ya est� naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el a�o 2001 de los cristianos es el a�o 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los jud�os. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen d�a decidieron romper la tradici�n que mandaba celebrar el a�o nuevo en el comienzo de la primavera y la cuenta de los a�os de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen d�a, el papa de Roma decidi� poner fecha al nacimiento de Jes�s, aunque nadie sabe cu�ndo naci�. El tiempo se burla de los l�mites que le inventamos para creernos el cuento de que �l nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera. Una invitaci�n al vuelo Milenio va, milenio viene, la ocasi�n es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventaz�n general, mientras el tiempo contin�a, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio. La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha as�, por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentaci�n de preguntarse c�mo ser� el tiempo que ser�. Y vaya uno a saber c�mo ser�. Tenemos una �nica certeza: en el siglo veintiuno, si todav�a estamos aqu�, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todav�a, seremos gente del pasado milenio. Aunque no podemos adivinar el tiempo que ser�, s� que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayor�a de la humanidad no tiene m�s que el derecho de ver, o�r y callar. �Qu� tal si empezamos a ejercer el jam�s proclamado derecho de so�ar? �Qu� tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos m�s all� de la infamia, para adivinar otro mundo posible: el aire estar� limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones; en las calles, los autom�viles ser�n aplastados por los perros; la gente no ser� manejada por el autom�vil, ni ser� programada por la computadora, ni ser� comprada por el supermercado, ni ser� mirada por el televisor; el televisor dejar� de ser el miembro m�s importante de la familia, y ser� tratado como la plancha o el lavarropas; la gente trabajar� para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporar� a los c�digos penales el delito de estupidez, que cometen uienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nom�s, como canta el p�jaro sin saber que canta y como juega el ni�o sin saber que juega; en ning�n pa�s ir�n presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo; los economistas no llamar�n nivel de vida al nivel de consumo, ni llamar�n calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creer�n que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creer�n que a los pa�ses les encanta ser invadidos; los pol�ticos no creer�n que a los pobres les encanta comer promesas; la solemnidad se dejar� de creer que es una virtud, y nadie tomar� en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo; la muerte y el dinero perder�n sus m�gicos poderes, y ni por defunci�n ni por fortuna se convertir� el canalla en virtuoso caballero; nadie ser� considerado h�roe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que m�s le conviene; el mundo ya no estar� en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendr� m�s remedio que declararse en quiebra; la comida no ser� una mercanc�a, ni la comunicaci�n un negocio, porque la comida y la comunicaci�n son derechos humanos; nadie morir� de hambre, porque nadie morir� de indigesti�n; los ni�os de la calle no ser�n tratados como si fueran basura, porque no habr� ni�os de la calle; los ni�os ricos no ser�n tratados como si fueran dinero, porque no habr� ni�os ricos; la educaci�n no ser� el privilegio de quienes puedan pagarla; la polic�a no ser� la maldici�n de quienes no puedan comprarla; la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volver�n a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda; una mujer, negra, ser� presidenta de Brasil y otra mujer, negra, ser� presidenta de los Estados Unidos de Am�rica; una mujer india gobernar� Guatemala y otra, Per�; en Argentina, las locas de Plaza de Mayo ser�n un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria; la Santa Madre Iglesia corregir� las erratas de las tablas de Mois�s, y el sexto mandamiento ordenar� festejar el cuerpo; la Iglesia tambi�n dictar� otro mandamiento, que se le hab�a olvidado a Dios: �Amar�s a la naturaleza, de la que formas parte�; ser�n reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados ser�n esperados y los perdidos ser�n encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar; seremos compatriotas y contempor�neos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; la perfecci�n seguir� siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chamb�n y jodido, cada noche ser� vivida como si fuera la �ltima y cada d�a como si fuera el primero. |
|
|
|
|
|
| B�squeda | Cr�ditos | Mapa del sitio | Correo: <[email protected]> |
|
http://funredes.org/mistica/castellano/emec/produccion/c3/deseos/0005.html �ltima modificaci�n: 30/12/1999 |