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LAS COMUNIDADES VIRTUALES COMO CONDUCTORAS DEL APRENDIZAJE PERMANENTE (*)
Autor:
Jos� Silvio
Fecha de Publicaci�n:
10/07/1999
Contenido
Palabras claves:
Localizaci�n:
Ciberoteca > Archivos > esp_doc_31.html
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Jos� Silvio

Instituto Internacional de la UNESCO para la Educaci�n Superior en Am�rica Latina y el Caribe (IESALC) Venezuela [email protected]
(*) Trabajo presentado en el Simposio sobre "Sistemas de Aprendizaje Virtual". Caracas 3-5 de Noviembre, 1999. Organizado por la Red Iberoamericana de Inform�tica Educativa (RIBIE), el Centro Internacional de Educaci�n y Desarrollo (CIED) de la Compa��a Petr�leos de Venezuela y el IESALC/UNESCO.

Resumen

Las comunidades virtuales de aprendizaje son redes din�micas para la interacci�n y conductoras del aprendizaje mediante la potenciaci�n de sus miembros como gerentes del conocimiento. En la actualidad, la educaci�n permanente es una prioridad tanto de las instituciones de educaci�n superior como de las empresas y un medio para adquirir mayor calidad y relevancia. En este art�culo se presentan en primer lugar los fundamentos b�sicos de las comunidades y en particular de las comunidades virtuales, sus caracter�sticas, su din�mica y evoluci�n. Se definen igualmente varios tipos de comunidad virtual. Luego, sobre la base de estos conceptos, se examinan las particularidades de las comunidades virtuales de aprendizaje, como redes sociales que promueven el desarrollo del capital intelectual de sus miembros a trav�s de su capital relacional y social, mediante un nuevo paradigma educativo basado en la facilitaci�n del aprendizaje en un ambiente reticular y participativo. Finalmente, se presentan las condiciones b�sicas a cumplir para que las comunidades virtuales de aprendizaje puedan convertirse en conductoras de la educaci�n permanente.

1. �Qu� es una comunidad?

El t�rmino comunidad se ha utilizado de diversas formas tanto en el lenguaje cient�fico como en el lenguaje popular. Se habla, por ejemplo, de comunidad de intereses, comunidad acad�mica, comunidad de naciones, comunidad europea, comunidad de amigos del arte, etc. Para los soci�logos, quienes han utilizado el t�rmino de manera m�s sistem�tica, una comunidad es un tipo especial de grupo social. Un grupo social es un conjunto de personas que persiguen un fin com�n, para lo cual establecen una red de relaciones producto de su interacci�n y comunicaci�n, cuya conducta se rige por un conjunto de normas culturales y comparten intereses, creencias y valores comunes. Estas normas, intereses, creencias y valores establecen la identidad y los l�mites del grupo y lo diferencian de su entorno. Existe igualmente un componente afectivo, de solidaridad mutua y un sentimiento de pertenencia al grupo, el cual permite a sus miembros identificarse con �l y sus patrones culturales caracter�sticos y distinguir quien pertenece al grupo y quien no. Concebido de esta forma, el grupo social es una unidad de pensamiento, sentimiento y acci�n y tiene una mayor permanencia en relaci�n con otros agrupamientos sociales. Ejemplos de grupo son una familia, un grupo de amigos, un grupo de trabajo.

Los grupos se distinguen de las categor�as sociales y de los conglomerados, porque las categor�as son conjuntos de personas que poseen atributos comunes, por ejemplo, sexo, edad, profesi�n, el p�blico de una sala de conciertos o que asiste a un teatro, etc., pero no necesariamente mantienen relaciones entre si. Los miembros de estas categor�as y conglomerados pueden convertirse en un grupo social si forman una asociaci�n de amantes de un g�nero musical determinado, una asociaci�n profesional o de personas de edades similares, pero mientras no se asocien voluntariamente no constituyen un grupo social y siguen siendo una categor�a o conglomerado social seg�n el caso.

La tradici�n sociol�gica ha considerado la comunidad como una agrupaci�n de personas, que adem�s de exhibir las caracter�sticas de los grupos sociales, tiene una base territorial o un territorio geogr�fico que le sirve de asiento. Las primeras conceptualizaciones sobre las comunidades se efectuaron sobre la base de comunidades territoriales donde una persona pod�a pasar toda su vida, pues eran relativamente autosuficientes. Una ciudad, un pueblo, una aldea, un vecindario, constituyen ejemplos de este concepto de comunidad. En este concepto se halla presente la idea seg�n la cual una comunidad implica lazos m�s estrechos entre sus miembros que los existentes entre los miembros de una sociedad m�s grande y m�s amplia. Existe lo que se llama un "sentimiento comunitario" entre los miembros de una comunidad.

Sin embargo, actualmente el uso del concepto de comunidad es muy diferente seg�n los contextos y se utiliza actualmente de una forma m�s variada y amplia. Se tiende incluso a llamar comunidad a agrupamientos que no son sino conglomerados o categor�as sociales. Como consecuencia del crecimiento de la urbanizaci�n, los grupos sociales, entre ellos las comunidades, trascendieron sus fronteras territoriales. Quienes pusieron de relieve la naturaleza no territorial de las comunidades modernas fueron los soci�logos especializados en el an�lisis de redes sociales (Scott, 1994; Wasserman y Faust, 1995). Adem�s de estudiar los atributos de los miembros de un grupo, los soci�logos de redes sociales analizan las relaciones que se producen entre ellos, su objetivo, intensidad, calidad y la estructura y din�mica que surge de ellas. Wellman y Gulia, por ejemplo, han estudiado comunidades cuya red de relaciones, se extiende m�s all� de sus fronteras geogr�ficas. Esas relaciones tienden adem�s a especializarse y son contextualizadas y globalizadas al mismo tiempo, es decir, una persona se relaciona con otras no de una manera total e integral sino en ciertos contextos espec�ficos y establecer� relaciones con otras personas distintas si el contexto y el objetivo de esa relaci�n es diferente. Seg�n Wellman y Gulia, la red de relaciones en la cual participa una persona puede comprender personas que se encuentran muy distantes en el espacio geogr�fico y mostrar adem�s variaciones en el tiempo. Esa tendencia se reafirma ahora a�n m�s en el ciberespacio, donde se potencia la capacidad de sociabilidad de las personas y crea la posibilidad de una nueva forma de sociabilidad entre ellas. Wellman y Gulia han mostrado que las comunidades virtuales son tambi�n comunidades, aunque sus miembros no tengan proximidad f�sica y entre ellos se desarrollan lazos similares a los de las comunidades territoriales (Wellman, 1999).

Los grupos sociales trascendieron las fronteras geogr�ficas mucho antes del advenimiento de la comunicaci�n electr�nica por computadora. Por ejemplo, las sociedades cient�ficas y profesionales existen desde hace mucho tiempo, a�n cuando no exist�a ni siquiera el tel�fono como medio de comunicaci�n. Los cient�ficos se reun�an en sociedades para compartir intereses comunes, intercambiar experiencias y conocimientos y realizar actividades de concertaci�n de diversa �ndole. La comunicaci�n mediante computadora permiti� que esas comunidades pudieran fortalecerse debido a la facilidad, rapidez e instantaneidad de comunicaci�n y la menor dependencia del espacio y el tiempo. En INTERNET surgi� primero el correo electr�nico como medio de comunicaci�n entre personas y los cient�ficos y acad�micos encontraron en ese medio un instrumento para discutir e intercambiar resultados y avances de investigaciones. Luego aparecieron otros servicios de comunicaci�n mediante computadora que facilitaron el surgimiento de las primeras comunidades virtuales. Por una parte, tenemos los Newsgroups de USENET y las listas o conferencias electr�nicas, que son instrumentos de comunicaci�n en tiempo diferido (o comunicaci�n asincr�nica) y, por la otra, ambientes de comunicaci�n en tiempo real (o comunicaci�n sincr�nica), como el Internet Relay Chat (IRC).

Despu�s de esta etapa, los internautas descubrieron que INTERNET pod�a servir de plataforma para construir una gigantesca biblioteca electr�nica, donde se pod�an almacenar enormes cantidades de documentos con informaciones sobre los t�picos m�s diversos. As� surgi� el Gopher y casi inmediatamente despu�s el World Wide Web (o simplemente el Web). Actualmente, se est� produciendo una convergencia entre servicios de almacenamiento y b�squeda de informaci�n y servicios de comunicaci�n. El Web permite ahora integrar tambi�n funciones de comunicaci�n y asi ha dado nacimiento a las comunidades virtuales que poseen un sitio web como centro de coordinaci�n tanto de reservorios de informaci�n como de comunicaciones. El sitio web se ha convertido en el "territorio" de una comunidad virtual. Un territorio no geogr�fico como el de las comunidades que estudiaron los soci�logos en una etapa del desarrollo de la Sociolog�a, sino un territorio electr�nico, distribuido en el nuevo espacio que llamamos "ciberespacio". Existen igualmente programas de computaci�n especializados en la construcci�n y administraci�n de comunidades virtuales. Las comunidades virtuales precedieron a la biblioteca electr�nica y ahora se han integrado a ella. Pero, �qu� es una comunidad virtual?.


2. �Qu� es una comunidad virtual?

Howard Rheingold, a qui�n se le atribuye haber acu�ado el t�rmino "comunidad virtual", en su libro, The Virtual Community, que se ha convertido en un cl�sico de la literatura sobre el ciberespacio, define las comunidades virtuales como "�agregaciones sociales que emergen de la red cuando un n�mero suficiente de personas entablan discusiones p�blicas durante un tiempo lo suficientemente largo, con suficiente sentimiento humano, para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio" (Rheingold, 1993: 5). En esta definici�n encontramos tres elementos b�sicos: la interactividad, el componente afectivo y el tiempo de interactividad, como condiciones para que exista una comunidad virtual y ellas corresponden a algunas de las caracter�sticas de las comunidades en general.

Esto fue escrito en el a�o de 1993, cuando a�n no se hab�a afianzado el World Wide Web como servicio telem�tico integrador y las comunidades de esa �poca se basaban en la comunicaci�n textual. Desde entonces el uso del t�rmino "comunidad virtual" se ha extendido en el ciberespacio. Las comunidades virtuales aparecieron en el ambiente acad�mico, en el de los activistas sociales que defend�an una causa com�n y entre personas deseosas de compartir sus intereses, creencias y valores con otras. Pero, actualmente se han generalizado y extendido a todas las �reas institucionales de la sociedad, especialmente en el �rea empresarial, como veremos m�s adelante. Seg�n Michael Powers, una comunidad virtual es "un lugar electr�nico donde un grupo de personas se re�ne para intercambiar ideas de una manera regular�.Es una extensi�n de nuestra vida cotidiana donde nos encontramos con nuestros amigos, compa�eros de trabajo y vecinos, en el parque, en el trabajo o en el centro comunitario". Una definici�n m�s t�cnica ser�a: "�un grupo de personas que se comunican a trav�s de una red de computadoras distribuidas, �(el grupo) se re�ne en una localidad electr�nica, usualmente definida por un software servidor, mientras el software cliente administra los intercambios de informaci�n entre los miembros del grupo. Todos los miembros conocen las direcciones de estas localidades e invierten suficiente tiempo en ellas como para considerarse una comunidad virtual" (Powers, 1998: 3).

M�s espec�ficamente, toda comunidad virtual descansa sobre tres pilares: los habitantes, los lugares y las actividades. Una comunidad tiene todas las probabilidades de formarse si un conjunto de personas, encuentra un lugar donde reunirse regulamente y una raz�n para interactuar unas con otras. Hay otros dos componentes que no son necesarios para la existencia de la comunidad virtual, pero que usualmente surgen cuando la comunidad comienza a funcionar: un gobierno y una econom�a. El gobierno aparece al establecerse un conjunto de normas que regulan la conducta de los miembros en la comunidad y la econom�a cuando en la comunidad se administra un bien escaso -que puede ser material o inmaterial- y se efect�an transacciones en las cuales se intercambia ese bien. En resumen, en una comunidad virtual existe un fin com�n entre sus miembros que generan actividades a realizar, contenidos de informaci�n que circulan como producto de la interacci�n entre sus miembros, lugares donde ir y reunirse, un gobierno, que regula la conducta de los miembros mediante normas y una econom�a, mediante la cual se administran los recursos de la comunidad (Powers, 1998: 27). El concepto sociol�gico de comunidad como grupo social inclusivo, con una base territorial, se recrea en el de comunidad virtual, s�lo que el territorio de esta �ltima es virtual y no geogr�fico. La comunidad no ocupa un espacio en el mundo f�sico sino en el ciberespacio.

La contribuci�n de Powers es m�s bien t�cnica y orientada hacia la programaci�n y operaci�n de comunidades virtuales en INTERNET. Hagel y Armstrong han afianzado el concepto y la pr�ctica de las comunidades virtuales como agentes de desarrollo organizacional, especialmente en el mundo empresarial. Las comunidades virtuales que en un tiempo fueron escenarios exclusivos de colaboraci�n cient�fica, profesional, sociales y cultural, han llamado ahora la atenci�n del mundo empresarial, donde se vislumbra que pueden ser un poderoso factor de creaci�n de lealtades alrededor de los productos de una empresa y como factor generador de beneficios. El inter�s de los empresarios en las comunidades virtuales no es producto del azar. Tiene sus ra�ces en un nuevo paradigma empresarial que responde a la necesidad de incorporar a proveedores y consumidores a los procesos de una empresa y hacerlos participar en la concepci�n, producci�n y distribuci�n de sus productos y servicios. En su libro Net.gain, Hagel y Armstrong destacan el valor de las comunidades virtuales como agentes de expansi�n de mercados y las asignan cinco caracter�sticas esenciales:

  • un foco distintivo;
  • capacidad para integrar el contenido informativo con la comunicaci�n entre los miembros;
  • apreciaci�n por y �nfasis en el contenido generado por los miembros;
  • posibilidad de acceder a organizaciones competitivas;
  • orientaci�n corporativa de los organizadores de la comunidad virtual

    (Hagel y Armstrong, 1997: 8-10)

De estas cinco caracter�sticas, vamos mantener s�lo las tres primeras para los objetivos y el tema de este trabajo. Para Hagel y Armstrong, las comunidades virtuales responden a cuatro necesidades b�sicas, que motivan a las personas a asociarse en una comunidad virtual:

  • un inter�s u objetivo com�n a otras personas;
  • el deseo de compartir una experiencia o establecer relaciones sociales;
  • el deseo de disfrutar de experiencias gratificantes o vivir una fantas�a;
  • la necesidad de realizar transacciones de diversa �ndole.

    (Hagel y Armstrong, 1997: 18-22)

Pierre Harvey sit�a el problema de las necesidades que conducen a la creaci�n de comunidades virtuales en un esquema m�s general, inspirado por escala de necesidades humanas ideada por Maslow. Esa escala comprende los siguientes niveles:

  • Necesidades fisiol�gicas de subsistencia
  • Necesidades de seguridad
  • Necesidades sociales de pertenencia a un grupo
  • Necesidades de estima y reconocimiento
  • Necesidades de auto-realizaci�n

Maslow supon�a que despu�s de haber satisfecho una necesidad de un nivel determinado, el ser humano experimenta la necesidad de un nivel superior y act�a con miras a satisfacerla. Sin embargo, como lo se�ala Harvey, Bancal ha demostrado que no existe una jerarqu�a estricta de necesidades, ni gradaciones de satsifacci�n, ni prequisitos entre necesidades de distinto nivel. Seg�n Bancal, las necesidades se transforman en motivaciones que est�n dispuestas a lo largo de una escala jer�quica flexible, lo cual significa que no necesariamente debe satisfacerse una necesidad de un grado inferior antes de sentir una superior. Existe m�s bien una interacci�n entre necesidades de diversos niveles y una necesidad no aparece nunca sola sino combinada con otras en diferentes proporciones. Las necesidades que motivan la creaci�n de comunidades virtuales pueden coexistir en un mismo contexto e interactuar entre si. La gente se agrupa en una comunidad virtual porque desea adquirir e intercambiar conocimientos en un tema de su inter�s (necesidad de auto-realizaci�n), pero al mismo tiempo, desea relacionarse y establecer amistad con otras personas con sus mismos intereses (necesidad de pertenencia) y ello puede combinarse con una necesidad de reconocimiento del trabajo intelectual por un grupo social (necesidad de estima y reconocimiento). �Cu�l de estas necesidades es prioritaria?, ello depender� de la situaci�n donde se inserte la conducta de la persona, de sus intereses y de las caracter�sticas y la din�mica de la comunidad. Lo cierto es que una comunidad virtual puede satisfacer necesidades que el ser humano se plantea en distintos niveles de la escala de Maslow y la satisfacci�n de una de ellas no es condici�n para que se satisfaga al mismo tiempo una necesidad de un nivel superior. Harvey se�ala igualmente la existencia de una nueva necesidad de telecomunicaci�n, que ha aparecido a ra�z del desarrollo de la comunicaci�n mediante computadora, como uno de los factores motivantes de la participaci�n del ser humano en comunidades virtuales. Esa necesidad de telecomunicaci�n es una mezcla de varios tipos de necesidades en interacci�n y en proporciones distintas seg�n la persona y la comunidad de la cual se trate (Harvey, 1995: cap�tulos 6 y 7).

El planteamiento de Hagel y Armstrong est� dirigido al mundo empresarial y su objetivo es suministrarle a las empresas un concepto y una metodolog�a para crear y desarrollar comunidades virtuales que expandan sus posibilidades comerciales. El caso de una comunidad de aprendizaje es diferente, pero hay algunos conceptos y metodolog�as que pueden utilizarse en ese contexto con las modificaciones pertinentes, sin descartar el hecho de que una comunidad de aprendizaje puede tener prop�sitos comerciales. Un an�lisis m�s cercano a los objetivos de este trabajo es el de Cliff Figallo, quien se inspira en parte en los conceptos de Hagel y Armstrong, pero elabora un planteamiento m�s abierto y equilibrado entre lo social y lo comercial y aplicable a cualquier tipo de comunidad virtual (Figallo, 1998). Seg�n Figallo, las comunidades virtuales han existido en INTERNET desde mucho antes que existiera la posibilidad de comercializaci�n electr�nica y el servicio World Wide Web, que ahora permite, como se�alamos anteriormente, establecer el nuevo territorio de las comunidades virtuales. La comerciabilidad es una caracter�stica que puede estar presente entre los objetivos de una comunidad pero no es una condici�n necesaria ni suficiente para su subsistencia. Hay otros valores y beneficios, adem�s de los comerciales, que persiguen los creadores y administradores de comunidades virtuales en el ciberespacio, los cuales vienen dados por los usuarios y no solo por los productores. La historia de INTERNET es un testimonio de c�mo las comunidades virtuales se han creado y desarrollado impulsadas por objetivos sociales, informativos, culturales, recreativos, cient�ficos y afectivos. Los objetivos comerciales han aparecido posteriormente cuando el sector corporativo se incorpor� activamente a INTERNET al percibir su potencial de creaci�n de valor comercial. El an�lisis de Armstrong tiene un valor incuestionable como instrumento para el mundo empresarial y sus objetivos, pero no puede generalizarse libremente a otras �reas institucionales de la sociedad sin una adaptaci�n adecuada.

Figallo ofrece una definici�n de comunidad virtual en la cual se destaca la din�mica social en lugar de las realidades comerciales, lo cual significa que se focalizan en las acciones, necesidades y actitudes de la gente en vez de en las estrategias de mercadeo y en las fuentes de ingreso. Una comunidad virtual se distingue por las siguientes caracter�sticas:

  • el miembro se siente parte de una totalidad social amplia;
  • existe una red de relaciones entre sus miembros;
  • hay una corriente de intercambio de contenidos que tienen valor para sus miembros;
  • las relaciones entre los miembros se mantienen en el tiempo, creando un conjunto de historias compartidas.

    (Figallo, 1998: 15)

Ya sabemos qu� caracteriza a las comunidades virtuales, por qu� se forman y la variedad de necesidades a las cuales responden. Esa variedad de necesidades conduce a pensar que hay diversos tipos de comunidades virtuales. Hagel y Armstrong proponen la siguiente tipolog�a:

  • Comunidades orientadas hacia el usuario. Los usuarios definen el tema de la comunidad. Se pueden subdividir en:
  • Geogr�ficas: agrupan personas que viven en una misma �rea geogr�fica o interesadas en intercambiar informaci�n sobre un �rea geogr�fica, por ejemplo: amantes de Paris, de la India, etc).
  • Demogr�ficas: re�nen usuarios de caracter�sticas demogr�ficas similares, por ejemplo: j�venes, personas de edad madura, mujeres, personas de una misma profesion.
  • Tem�ticas: orientadas hacia la discusi�n de un tema de inter�s para los usuarios, de tipo cient�fico, cultural, pol�tico, comercial, recreativo, econ�mico o social.

  • Comunidades orientadas hacia la organizaci�n: el tema es definido seg�n los objetivos y �reas de trabajo de la organizaci�n donde reside la comunidad. Se pueden subdividir en:
  • Verticales: agrupan usuarios de empresas de diferentes ramas de actividad econ�mica (u organizaciones de diferentes �reas institucionales de la sociedad).
  • Funcionales: se refieren a un �rea espec�fica del funcionamiento de la organizaci�n, por ejemplo: producci�n, mercadeo, relaciones p�blicas.
  • Geogr�ficas: concentradas en una zona geogr�fica cubierta por la organizaci�n, por ejemplo: los trabajadores y clientes de la regi�n este, norte, etc.

    (Hagel y Armstrong, 1997: 118-123)

En esta clasificaci�n apreciamos una orientaci�n hacia el mundo organizacional, es decir, la comunidad virtual reside en la organizaci�n, pero la organizaci�n puede dejar libertad a los usuarios para que a partir de un marco de referencia general, definan comunidades seg�n sus intereses, o puede decidir crear varias comunidades seg�n sus �reas de inter�s e invitar a sus usuarios a participar. La filosof�a que subyace a la pr�ctica empresarial de desarrollar comunidades virtuales tiene su ra�z en el inter�s reciente de las empresas en incorporar a sus procesos de producci�n y distribuci�n a todos los actores que participan en la cadena de valor de la empresa, desde la concepci�n de sus productos y servicios hasta la producci�n, distribuci�n y consumo de los mismos. En esa cadena participan muchos actores, proveedores, empresas relacionadas, competidores y consumidores y cada uno puede agregar valor a la cadena. La participaci�n de esos actores en una comunidad virtual tiene por objeto ofrecer a los usuarios una posibilidad de obtener beneficios de su participaci�n en la comunidad, bajo la forma de relaciones con otras personas, informaci�n, experiencias y conocimientos y aprovechar al mismo tiempo la contribuci�n que pueden aportarar los usuarios a la cadena de valor de la organizaci�n. Los usuarios obtienen valor de la organizaci�n y agregan valor a ella al mismo tiempo.

Figallo tiene una visi�n diferente y propone una tipolog�a basada en tres criterios: el grado de interactividad entre los miembros de la comunidad, el grado de focalizaci�n de su tema de discusi�n y el grado de cohesi�n social. Todas las comunidades poseen estas caracter�sticas en intensidades diferentes y cada criterio establece un continuum en el cual encontramos dos extremos. Existen dos tipos ideales y variantes intermedias dentro de cada continuum y cada comunidad se ubicar� en alg�n punto del continuum seg�n la caracter�stica considerada. Figallo usa met�foras para designar los puntos extremos (o tipos ideales) y los puntos intermedios de cada continuum. Para la interactividad el grado m�nimo se encuentra en el altar, luego viene el teatro, como punto intermedio y el caf�, donde se encuentra el m�ximo grado de interactividad. El grado de focalizaci�n var�a desde el bazar al mall y luego la organizaci�n especializada, donde existe el grado m�s alto de focalizaci�n en un tema espec�fico. Con respecto a la cohesi�n, los solitarios forman el m�nimo grado, luego los asociados un grado intermedio y la familia el m�ximo grado de cohesi�n. Podemos encontrar una comunidad con una interactividad tipo caf�, que tenga una focalizaci�n tipo bazaar (varios temas de discusi�n sin predominancia de ninguno), con un grado de cohesi�n del tipo asociados. Pueden encontrarse combinaciones m�ltiples de los tres criterios y de los tipos dentro de cada continuum (Figallo, 1999: 36,37,51,62).

La clasificaci�n de Figallo no se opone a la de Hagel y Armstrong sino m�s bien la completa y complementa. Por ejemplo, pueden existir comunidades orientadas hacia el usuario, de tipo tem�tico que posean diversos grados de interactividad, focalizaci�n y cohesi�n entre sus miembros. Por otra parte, podemos encontrar dos comunidades, una orientada a usuarios y otra orientada hacia la organizaci�n que posean los mismos grados de focalizaci�n, interactividad y cohesi�n.

�C�mo se produce la din�mica de una comunidad virtual?. La respuesta a esta pregunta la elaboraremos sobre la base de los lineamientos de Hagel y Armstrong. Seg�n ellos, la din�mica de las comunidades virtuales est� orientada de acuerdo al principio del beneficio creciente, tanto para la organizaci�n que administra la comunidad como para sus miembros o usuarios y este se produce en la forma de un espiral acumulativo creciente. Como punto de partida, un contenido interesante atrae miembros a la comunidad, lo cual genera a a su vez m�s contenidos producidos por sus miembros, que a su vez hacen m�s atractivo el contenido. Se completa asi el primer ciclo acumulativo. Al mismo tiempo, los miembros perciben entonces un mayor valor en la comunidad lo cual promueve mayor y mejor interacci�n entre ellos, creando una mayor lealtad hacia la comunidad y una mayor permanencia de los usuarios en ella. Una mayor lealtad promueve a�n m�s la interacci�n entre sus miembros, pues se sienten m�s identificados con la comunidad y con los otros miembros, lo cual crea m�s valor y m�s lealtad. Se cumple entonces el segundo ciclo, el de la construcci�n de lealtades. La participaci�n creciente de los miembros y la interacci�n entre ellos genera una informaci�n cada vez m�s completa sobre los miembros de la comunidad y su perfil de preferencias, intereses y puntos de vista, es decir, el perfil de sus pensamientos, sentimientos y acciones. Estos perfiles permiten a los gerentes de la comunidad y a sus propios miembros focalizar sus actividades hacia los miembros individuales o hacia grupos o subgrupos de miembros, lo cual focaliza a�n m�s los perfiles y crea m�s valor para la comunidad. El valor percibido de la comunidad, atrae a usuarios externos y a administradores de otras comunidades, lo cual estimula la realizaci�n de transacciones diversas entre los miembros y entre los miembros de la comunidad de referencia y los de otras comunidades. Este es el ciclo de transacciones, en el cual los miembros comienzan a intercambiar valores entre ellos y con los gerentes de la comunidad (tiempo, dinero, energ�a, datos, informaciones y conocimientos). Es el surgimiento de una econom�a seg�n Powers. Cada ciclo contribuye a crear valor en la comunidad y dentro de cada uno de ellos. (Hagel y Armstrong, 1997: 49-53).

�C�mo evolucionan las comunidades virtuales?. Hagel y Armstrong ofrecen tambi�n una respuesta a esta pregunta, que adaptaremos a los intereses particulares de este trabajo. Como todo grupo social, una comunidad virtual pasa por varias etapas desde su formaci�n y tiene un ciclo de vida. En ese ciclo de vida se producen diversos movimientos guiados por las pautas de interacci�n entre los usuarios o miembros y el contenido de la comunidad (su foco de especialidad), las actividades que realizan los miembros y la interacci�n entre los miembros. B�sicamente, las comunidades comienzan por atraer a sus miembros y en esta fase se genera mucha interacci�n. Luego el "tr�fico" en la comunidad se va concentrando en temas o subtemas espec�ficos y posteriormente al crearse una base de identidad entre los miembros, el tr�fico se se estabiliza en temas y subtemas. Es una nueva fase de concentraci�n, pero la comunidad tiende a especializarse (Hagel y Armstrong, 1997: cap�tulo 6). En el proceso de evoluci�n de una comunidad se producen tambi�n dos movimientos en distinta direcci�n pero interdependientes: la profundidad fract�lica y la amplitud fract�lica. La profundidad fract�lica se produce cuando una comunidad se segmenta en fragmentos determinados por subtemas o �reas de intereses entre sus miembros. La profundidad fract�lica crea m�s foco y lazos m�s estrechos entre los miembros asociados a un mismo tema. Esta din�mica se produce dentro de la misma comunidad por subdivisi�n de su �rea principal de inter�s. En cambio, la amplitud fract�lica, rebasa los l�mites de la comunidad y ocurre cuando esta comienza a crear otras �reas no relacionadas directamente con su tema principal, pero que pueden complementar su foco de inter�s y dar lugar a que los miembros introduzcan nuevos temas en sus �reas espec�ficas o la creaci�n de nuevas comunidades, relacionadas con la primera y que complementan el trabajo de la primera. La palabra fract�lica significa que la comunidad puede segmentarse en profundidad y amplitud, sin perder su identidad original (Hagel y Armstrong, 1997: 102-103, 123-124).

Estas son, pues, las caracter�sticas estructurales, din�micas y evolutivas de las comunidades virtuales. En realidad, no se diferencian en gran medida de las comunidades del mundo f�sico que conocemos. El ser humano traslada al ciberespacio sus modos de vida en sociedad y su cultura y configura ese espacio para que responda a sus necesidades. Sin embargo, el ciberespacio no es simplemente una reproducci�n de la vida social, pues agrega otros elementos y otras potencialidades que permiten realizar actividades que no eran posibles en el mundo f�sico, debido a la ausencia de una tecnolog�a que lo permitiera, asi como las otras tecnolog�as inventadas por el ser humano han posibilitado acciones que antes eran impensables.

Aqu� nos estamos ocupando de comunidades virtuales de aprendizaje. �Qu� son esas comunidades y qu� tiene que ver esta disertaci�n con esas comunidades?.


3. Las comunidades virtuales de aprendizaje, en la universidad y la empresa

Las comunidades virtuales de aprendizaje (abreviadas como CVA), presentan las mismas caracter�sticas generales de toda comunidad virtual, pero tienen, por supuesto, sus especifidades y responden a necesidades particulares. Vamos a ver c�mo se aplican a ellas los conceptos expuestos en la secci�n anterior. Imaginemos una Universidad que ofrece cursos de educaci�n a distancia a trav�s de INTERNET y una poblaci�n de estudiantes interesados en aprender y adquirir los conocimientos ofrecidos mediante esos cursos. Esos estudiantes forman parte de una categor�a social de estudiantes potenciales hasta el momento de inscribirse en un curso, momento en el cual pasan a ser un conglomerado focalizado en un tema. Son un conglomerado sin proximidad f�sica, su proximidad es solamente virtual, pues asisten al curso pero no constituyen a�n un grupo. Pasan a constituir un grupo en el momento en que se inicia la interacci�n entre ellos y se configuran ciertos v�nculos como resultado de esa interacci�n.

El proceso de formaci�n de la CVA se inicia en cuanto se definen reglas de participaci�n en el grupo. Generalmente, como lo se�alan Palloff y Pratt, la comunidad comienza por crear un sitio web en el cual existir� un reservorio de informaci�n en el cual se registrar�n los mensajes intercambiados por los alumnos entre si y con el profesor, los documentos que servir�n de base al curso y enlaces con otros sitios web que sean relevantes para el tema de discusi�n del grupo. De esta forma, el sitio web define el territorio virtual de la futura comunidad y, evocando a Powers, establece actividades a realizar y lugares a visitar (reservorios de informaci�n). Igualmente, surge una forma de gobierno al establecerse las reglas de participaci�n en el grupo y las normas referentes al proceso de aprendizaje. Estas reglas son establecidas en primer lugar por el profesor, pero para que se desarrolle el car�cter comunitario de ese agrupamiento es deseable que sean negociadas entre profesores y estudiantes, de acuerdo a un paradigma educativo c�nsono con la reticularidad propia de las comunidades virtuales y su car�cter participativo. Seg�n Palloff y Pratt, en el sitio web de un curso t�pico existen generalmente las siguientes secciones:

  • un �rea introductoria, que incluye un lugar para anuncios importantes, los lineamientos y normas del curso y preguntas frecuentes y sus respuestas;
  • un �rea comunitaria en la cual los miembros del grupo pueden establecer comunicaci�n (asincr�nica y sincr�nica) e interactuar a nivel personal;
  • un �rea donde figuran los contenidos del curso, organizados de acuerdo a la manera como el curriculum fue construido;
  • un �rea dedicada a reflexiones sobre el aprendizaje a trav�s de medios electr�nicos;
  • un �rea destinada a la evaluaci�n de los alumnos, que puede ser estructurada desde el comienzo o agregada a medida que el curso progresa;
  • un �rea para ex�menes y asignaciones o para enviar trabajos como temas de discusi�n, dependiendo de la estructura del curso.

    (Palloff y Pratt, 1999: 102)

El sitio web puede complementarse con enlaces hacia otros sitios web que contengan recursos de informaci�n relevantes para el contenido del curso, un calendario de actividades y una secci�n de utilidades donde se puede encontrar "software" �til para realizar diversas actividades referentes al curso. Concebido de esta forma, el sitio web, adem�s de ser el territorio virtual de la comunidad de aprendizaje es un reservorio de informaci�n, un aula de aprendizaje, un espacio de comunicaci�n y un espacio que vincula a la comunidad con el mundo exterior.

De acuerdo a la tipolog�a de Hagel y Armstrong, una CVA est� orientada principalmente hacia el usuario, pues son los usuarios los actores principales y sujetos de aprendizaje. Ella puede establecerse sobre una base geogr�fica (cuando agrupa s�lo a estudiantes de una misma �rea geogr�fica o localidad); demogr�fica (si agrupa personas de un mismo grupo de edad o actividad, sexo) o tem�tica (si independientemente de su poblaci�n y la ubicaci�n geogr�fica de los usuarios la comunidad se destina a un tema determinado). En realidad, una CVA constituida alrededor de un curso determinado, es tem�tica por naturaleza, viene ya condicionada por un tema, que constituye la base de su organizaci�n y la raz�n por la cual los usuarios participan en ella. Alrededor de ese tema se pueden tejer variantes particulares sobre la base de criterios geogr�ficos y demogr�ficos. Aplicando los criterios de la tipolog�a de Figallo, las CVA est�n altamente focalizadas y esa focalizaci�n viene dada por el contenido mismo que las origina. Igualmente, presentan un alto grado de interactividad y una alta probabilidad de alcanzar un elevado grado de cohesi�n. Volviendo a los criterios de Hagel y Armstrong, las CVA pueden subdividirse de acuerdo al principio de la profundidad fract�lica, es decir, formar subcomunidades concentradas en subtemas espec�ficos, si, por ejemplo, se distribuyen las actividades a efectuarse en subgrupos que trabajan cada uno en un tema espec�fico. El crecimiento de las comunidades virtuales de aprendizaje por amplitud fract�lica se puede producir si la comunidad establece relaciones con otras comunidades que trabajen sobre temas complementarios, cuyo contenido sea relevante para el logro de sus objetivos. Generalmente, las CVA, por ser fuertemente focalizadas, tienden a ser m�s estructuradas y cerradas que otras comunidades. Por ejemplo, si la comunidad se destina s�lo a los estudiantes inscritos en un curso, en ella no podr�n participar personas ajenas, que no se hayan inscrito en la organizaci�n que administra la comunidad. Cuando est�n organizadas de manera prefocalizada, las CVA no son espacios por donde puede pasar cualquier usuario que est� nagevando por INTERNET y detenerse a observar y participar si lo desea.

Sin embargo, las CVA pueden organizarse de una manera m�s libre si la organizaci�n administradora la crea como un espacio de libre participaci�n, para todos los usuarios que deseen adquirir conocimientos sobre un tema particular e interactuar con otras personas que posean los mismos intereses. En este caso, no existen requisitos de evaluaci�n del aprendizaje, sino simplemente es un foro de discusi�n sobre un tema, donde todos los usuarios generan contenidos de una manera que se estructura a medida que transcurre la discusi�n. El grado de estructuraci�n y formalizaci�n de las normas de una CVA puede variar seg�n el objetivo que se persiga. Si se trata de aprobar una materia y adquirir una certificaci�n formal, la CVA estar� abierta s�lo a los miembros interesados y que se hayan inscrito para ese fin. La comunidad se abrir� a otros seg�n sus necesidades, pero manteniendo como eje principal sus objetivos espec�ficos de aprendizaje.

Tambi�n podemos encontrar el caso de CVAs orientadas hacia la organizaci�n, es decir, hacia los objetivos que persigue la Universidad o empresa como tal. Este ser�a el caso de una Universidad que creara una CVA para discutir con un p�blico amplio un tema vinculado a su desarrollo como organizaci�n. Por ejemplo, la Universidad puede crear comunidades seg�n sus funciones principales, destinadas a discutir cuestiones relacionadas con el proceso de ense�anza y aprendizaje, con la investigaci�n dentro de la Universidad y con el proceso de extensi�n o proyecci�n hacia el mundo exterior; de la misma forma que una empresa crea comunidades para discutir acerca de la producci�n, la distribuci�n o el mercadeo de sus productos. En estas comunidades sus miembros tambi�n adquieren, producen y difunden conocimientos y por tanto se produce un aprendizaje como objetivo secundario, pero el objetivo primario es el inter�s de la organizaci�n administradora de la comunidad en adquirir conocimientos sobre sus funciones con el objetivo de mejorarlas y transformarlas, con la participaci�n de sus diferentes usuarios. En otras palabras, existen CVAs cuyo objetivo primario es el aprendizaje de sus miembros y est�n estructuradas exclusivamente para ese fin y otras donde el aprendizaje se produce a�n cuando no sea ese su objetivo primario.

Las CVA orientadas hacia la organizaci�n pueden ser de naturaleza vertical, cuando una Universidad integra a varias empresas y oficinas del gobierno, por ejemplo, a discutir sobre temas relacionados con la actividad de la universidad. Pueden tambi�n ser funcionales, cuando la Universidad organiza comunidades para temas relacionados con sus funciones principales (docencia, investigaci�n, extensi�n). Igualmente, pueden ser geogr�ficas si la Universidad est� distribuida en varias zonas geogr�ficas de un pa�s y organiza comunidades para cada una de esas zonas, con el fin de adquirir, producir y difundir conocimientos relacionados con esas �reas o el funcionamiento de esos centros geogr�ficos. En estas situaciones, podr�a decirse que las organizaciones desean integrar a sus usuarios a sus procesos y actividades y aprender de ellos, a la vez que le facilitan a los usuarios conocimientos relevantes para su vida profesional y personal. En este �ltimo caso, es la organizaci�n como tal la que aprende de sus usuarios e incrementa su capital intelectual a partir de los participantes en la CVA, quienes obtendr�n tambi�n conocimientos de valor que la organizaci�n ofrecer� a cambio del valor generado por los usuarios. Se produce entonces una integraci�n de los capitales intelectuales de la organizaci�n, de su personal y de sus usuarios (Stewart, 1997).

El aprendizaje no se produce �nicamente en las organizaciones educativas. Actualmente, las universidades acad�micas, no poseen ya el monopolio de la educaci�n y el aprendizaje. Han surgido nuevos actores en lo que podr�amos llamar el "mercado" del aprendizaje, que es parte de un mercado m�s amplio, que podr�amos llamar mercado del conocimiento (Silvio, 1998). La importancia que ha adquirido el conocimiento como factor de producci�n y generaci�n de capital y riqueza ha generado procesos de creaci�n y difusi�n del conocimiento en las empresas, que tradicionalmente se ocupaban s�lo de la producci�n de bienes y servicios para el consumidor, mientras los conocimientos se creaban en universidades y otras organizaciones especializadas en esas tareas. El paradigma de la empresa creadora de conocimientos se est� imponiendo progresivamente en el mundo empresarial, tal como lo se�alan Nonaka y Takeuchi (1995), en un estudio sobre este tema.. Adem�s, como respuesta a ese inter�s de las empresas en producir y difundir conocimientos e incrementar el capital intelectual de su personal, han surgido las "universidades corporativas", que son organizaciones creadas por empresas como extensiones educativas, destinadas a la educaci�n cont�nua de sus trabajadores, haciendo uso intensivo de las tecnolog�as digitales de informaci�n y comunicaci�n (Meister, 1998). Hay quienes sostienen que la participaci�n directa del sector empresarial y corporativo en la educaci�n podr�a amenazar la estabilidad y la integridad de las instituciones educativas tradicionales y conducirlas hacia una reformulaci�n de su filosof�a, sus objetivos, su estructura y funcionamiento, al menos en el campo de la educaci�n permanente (Davis y Botkin, 1995).

En el sector corporativo pueden crearse tambi�n CVA y de hecho ya existe un n�mero considerable de ellas, alrededor de universidades corporativas o como parte de las INTRANET de las propias empresas. Si tomamos como marco a una empresa que organiza cursos para su personal a trav�s de INTERNET, pueden aparecer diversas comunidades orientadas hacia los usuarios o hacia la organizaci�n, dependiendo de los objetivos perseguidos. Las CVA de una empresa son en principio m�s focalizadas a�n que las de una Universidad, pues en esta �ltima pueden ser miembros de una CVA un grupo de estudiantes que no tengan otra cosa en com�n que su inter�s por un curso particular. Fuera de ese curso, los estudiantes pertenecen a ambientes y grupos muy diversos y si est�n trabajando, a organizaciones laborales muy distintas. En cambio, en una empresa, los miembros de una CVA tienen al menos dos cosas en com�n: su inter�s por un tema y su vinculaci�n con la misma empresa. Tienden a ser entonces comunidades m�s cerradas que las organizadas por una Universidad, incorporadas a la INTRANET de la empresa. Si la CVA se organiza a trav�s de una Universidad corporativa, puede ser de dos tipos, muy focalizada y cerrada si la Universidad es una rama educativa de una empresa o menos focalizada si la universidad corporativa ofrece cursos para trabajadores de distintas empresas (Schreiber y Berge, 1998).

�C�mo var�an las CVA seg�n el nivel acad�mico y el tipo de estudios, es decir, si se trata de estudiantes de pregrado, postgrado o educaci�n continua?. Las CVA pueden variar tambi�n seg�n que se creen alrededor de los niveles educativos superiores tradicionales -pregrado y postgrado- o en educaci�n continua. En los niveles educativos cl�sicos, las CVA tender�n a ser m�s estructuradas y focalizadas y con requisitos m�s formales de admisi�n, egreso y evaluaci�n. Su actividad girar� fundamentalmente en torno a la adquisici�n de conocimientos sobre una materia espec�fica y el estudiante puede pertenecer a tantas CVA como materias curse, con lo cual su actividad estudiantil se vuelve relativamente compleja. A nivel de postgrado, la orientaci�n de la CVA continuar� vinculada a un contenido espec�fico, pero incorporar� tambi�n contenidos relevantes para los trabajos de investigaci�n que realicen los miembros de la CVA como parte de sus tesis de grado. En la educaci�n continua, las CVA tambi�n ser�n focalizadas, pero sus requisitos ser�n m�s flexibles y estar�n orientadas a los problemas que confrontan sus participantes en su actividad laboral, pues la mayor�a de sus miembros ser�n generalmente trabajadores incorporados al mercado de trabajo y con intereses muy espec�ficos. Cada ambiente crea la posibilidad para el surgimiento de un tipo de comunidad, favorece o inhibe la aparici�n de ciertos rasgos y requiere una planificaci�n y gesti�n particular por parte de sus administradores y condiciona una din�mica espec�fica entre sus miembros.

�Qu� pasa con la CVA cuando concluye un curso?, �sus miembros contin�an vinculados?. Esta pregunta nos conduce a considerar aspectos relacionados con el ciclo de vida de una CVA. En una comunidad virtual donde se discutan tem�s relacionados con el �rea de trabajo de diversos miembros, las CVA pueden ser m�s permanentes y durar hasta que sus miembros dejen de manifestar esos intereses. En cambio, en una CVA que se constituy� para satisfacer los requerimientos de estudiantes que necesitan cursar una materia espec�fica, es posible que la CVA desaparezca una vez concluido el curso y se cree otra nueva en el pr�ximo semestre cuando ingresen nuevos alumnos al mismo curso. Sin embargo, hemos visto que las comunidades virtuales no satisfacen �nicamente una necesidad espec�fica de la persona, sino que pueden satisfacer varias necesidades al mismo tiempo. Adem�s de aprender y de adquirir conocimientos sobre un tema, los miembros de una CVA interact�an como personas y pueden concluir estableciendo v�nculos sociales que trasciendan los l�mites de la CVA y se extiendan a otros �mbitos de las vidas de sus miembros. As�, de la misma forma que los estudiantes de un curso tradicional presencial en una Universidad tienden a crear v�nculos sociales con otros compa�eros, lo mismo puede ocurrir en las CVA. Podr�amos incluso decir que la CVA podr�a ser un poderoso factor de sociabilidad m�s alla de sus l�mites, al facilitar la comunicaci�n entre sus miembros a distancia. La CVA creada para un curso de Biolog�a Molecular desparece como tal al concluir el curso y egresar los estudiantes que pertenec�an a ella, pero entre ellos, o parte de ellos, se han establecido v�nculos sociales que van m�s all� de los objetivos espec�ficos del aprendizaje. La intensidad de esos v�nculos y su durabilidad no depender� ya de la CVA, pero ella habr� contribuido a estimularlos, adem�s de haber facilitado el aprendizaje colaborativo entre ellos.

En realidad, toda CVA es una red social y como tal tiene valor para su miembros. Los soci�logos analistas de redes sociales han destacado el valor de lo que se llama "capital relacional", que es el valor derivado de la inversi�n en tiempo, dinero y energ�a que hace una persona en relaciones sociales que se estructuran en una red. La red pasa a tener un valor instrumental para la persona, pues le permite acceder a recursos de informaci�n y conocimientos presentes en ella, adem�s del apoyo que le pueden brindar otros miembros, seg�n su posici�n, sus conocimientos, su red de relaciones y el papel que desempe�en en la misma (Requena, 1991). El capital relacional es una variante personal del capital social, que ser�a el valor de la red en su conjunto, el cual podr�a definirse como "�los recursos insertados en una estructura social que a los cuales se puede acceder y ser movilizados para realizar acciones con un prop�sito definido". El capital social tiene tres componentes: su car�cter estructural, por estar inserto en la estructura de la red; su accesibilidad y la oprtunidad que tienen los miembros de acceder a �l y su orientaci�n hacia la acci�n o el uso que le pueden dar los miembros de la red (Lin, 1999: 35). A ello habr�a que agregar la cantidad y calidad de esas relaciones y de esos recursos. As�, al igual que en toda red, le miembro de una CVA hace una inversi�n en tiempo, dinero y energ�a y obtiene, adem�s de un capital intelectual, constituido por los conocimientos que adquiere en ella, un capital social, constituido por una serie de recursos de informaci�n y comunicaci�n insertados en la red y el capital relacional que deriva de relaciones con otros miembros. Por esta raz�n, las relaciones establecidas entre los miembros de una CVA pueden perdurar m�s all� del tiempo y el espacio de la comunidad como tal. El desarrollo de la comunicaci�n mediante computadora ha facilitado el crecimiento y la ampliaci�n del capital social de las personas y de las comunidades virtuales en las cuales ellas participan, como bien colectivo. Motivado por estas evidencias, Nan Lin propone una agenda de investigaci�n sistem�tica sobre el papel de las ciber-redes (cyber-networks) en el desarrollo y la utilizaci�n del capital social, que equivale a estudiar las comunidades virtuales como redes y su potencial generador de capital social (Lin, 1999: 46-48).

En este mismo contexto, hay otro efecto especial de las CVAs que complementa al capital relacional y al capital social: el "aprendizaje transformativo". El aprendizaje transformativo est� basado en las reflexiones e interpretaciones de las experiencias e ideas que el estudiante ha experimentado. El fin del aprendizaje transformativo es comprender por qu� vemos el mundo de la manera como lo vemos y sacudir las perspectivas limitativas que llevamos a la experiencia de aprendizaje. Es un aprendizaje de triple v�nculo, pues implica alterar las perspectivas particulares, nuestras creencias y supuestos (o las viejas reglas) que modelan lo que somos y con los que nos identificamos (Palloff y Pratt: 129-130). El miembro de la CVA se transforma al participar en ella y como las CVA son portadoras de un nuevo paradigma de pensamiento, sentimiento y acci�n, sus miembros tienen una alta probabilidad de aquirir tambi�n no s�lo los conocimientos que fueron a buscar sino una nueva manera de pensar, sentir y actuar c�nsona con ese paradigma.

Otro efecto importante es la posibilidad de crear espont�neamente otras CVAs a partir de una CVA existente. La intensidad y calidad de la sociabilidad en un �rea que constituye una red social particular para esa �rea de sociabilidad, favorece la creaci�n de otras �reas de sociabilidad entre las personas, que pueden originar otras comunidades virtuales con prop�sitos distintos de la CVA donde se cre� ese potencial de sociabilidad, por amplitud fract�lica. Los alumnos del curso de Biolog�a Molecular interesados en la m�sica cl�sica pueden crear entonces una CVA particular sobre ese tema y buscar los medios para adquirir esos aprendizajes. En este caso, aparece otra CVA creadas por los propios usuarios, que deciden aprender mediante la comunicaci�n y la colaboraci�n mutua. Esas CVAs espont�neas pueden conducir a sus miembros a buscar especialistas en esa �rea e invitarlos a participar en ellas y vincularlas con otras similares para incrementar sus oportunidades de aprendizaje. As�, se constituye una CVA de "abajo hacia arriba" (bottom-up) y no de "arriba hacia abajo".

Como hemos se�alado, las CVA formales son comunidades relativamente cerradas, reservadas a sus miembros, sobre todo si estos siguen un programa de educaci�n formal en una Universidad o una empresa. En realidad, las CVA forman generalmente parte de la INTRANET de una organizaci�n y establecen l�mites al p�blico situado en el ambiente INTERNET. Para conocerlas de cerca, habr�a que participar directamente y tener la experiencia de lo que son y c�mo funcionan. Sin embargo, de acuerdo a las investigaciones realizadas por el autor en INTERNET, casi todas las organizaciones que ofrecen programas educativos a trav�s de INTERNET, tienden a formar comunidades virtuales de aprendizaje entre los estudiantes inscritos en un curso. Lo mismo podr�a decirse de los programas de educaci�n virtual ofrecidos por universidades corporativas y las propias empresas dentro su INTRANET. Algunos ejemplos en el sector acad�mico, pueden encontrarse en Canad�, por ejemplo, en la red Telelearning, administrada por la Universidad Simon Fraser ( "http://www.telelearn.ca" target="_blank">http://www.telelearn.ca) y la Tele-Universidad de Quebec (http://www.teluq.uquebec.ca). En Estados Unidos, pa�s donde se concentra la mayor parte de las experiencias de educaci�n virtual, encontramos buenos ejemplos en los programas de la Jones International University, (http://www.jonesinternational.edu/) la Universidad de Phoenix (http://www.uophx.edu/online/onl_camp.htm), la Universidad Virtual de California (http://www.cvu.edu) y la Western Governors University (http://www.wgu.edu/wgu/index.html). En Am�rica Latina, las experiencias m�s relevantes se encuentran en el Instituto Tecnol�gico de Estudios Superiores de Monterrey en M�xico (http://www.ruv.itesm.mx), la Universidad Virtual del Centro-Oeste en Brasil (http://www.universidadevirtual.br/uvco/index.htm) y la Universidad de Brasilia (http://www.universidadevirtual.br/). En Europa, la Open University (http://www.open.ac.uk/) Inglaterra, La Fern Universiteit (http://www.fernuni.hagen) en Alemania y el Centre Nacional d'Education � Distance en Francia (http://www.cned.fr). En Asia, la Indira Gandhi National Open University (http://www.ignou.edu). En Africa, la Universidad de Sud�frica (http://www.unisa.ac.za/) y la African Virtual University (http://www.avu.org). En el sector corporativo, encontramos diversas iniciativas entre las cuales puede mencionarse la Motorola University (http://mu.motorola.com/). Se puede encontrar mayor informaci�n sobre las universidades corporativas se puede encontrar en la organizaci�n Corporate Universities Xchange (http://www.corpu.com), que constituye un centro de informaci�n importante sobre su evoluci�n. Igualmente, en un nivel m�s espec�fico, Palloff y Pratt (1999) y Haughey y Anderson (1998), incluyen en sus obras varias referencias �tiles, que por razones de espacio no podemos analizar en este trabajo. En la escala internacional, la UNESCO a trav�s su programa "Aprender sin Fronteras" (Learning without Frontiers), est� promoviendo la creaci�n de comunidades virtuales de aprendizaje en todos los niveles educativos (UNESCO, 1999). La Asociaci�n Universitaria para la Francofon�a est� impulsando la creaci�n de una Universidad Virtual Franc�fona (http://www.aupelf-uref.org/uvf/accueil.htm) y existe tambi�n la iniciativa de crear una Universidad Virtual Iberoamericana. Todas estas instituciones han creado o tienen un vasto potencial para crear comunidades virtuales de aprendizaje.


4. Para concluir: �por qu� las comunidades virtuales de aprendizaje son conductoras del aprendizaje permanente?

El n�cleo de este trabajo descansa sobre la idea seg�n la cual las CVAs son conductoras del aprendizaje permanente. �Qu� significa ser conductoras del aprendizaje permanente?. Para responder esta pregunta evocamos la diferencia entre el paradigma tradicional de educaci�n y el paradigma moderno apoyado por la virtualizaci�n. Un paradigma es un modelo que contiene normas, patrones y reglas para concebir el mundo de una forma y actuar sobre el en base a esta forma de concebirlo (Barker, 1995). El paradigma tradicional de educaci�n supone que la educaci�n es un que se entrega a personas deseosas de adquirirlo. Una persona poseedora de esos conocimientos (profesor) leg�timamente autorizada por una organizaci�n para entregar el bien (universidad, empresa), transmite esos conocimientos a otras personas interesadas en adquirirlos (estudiantes), reuni�ndolos en un espacio f�sico (aula) donde se produce el acto educativo. El nuevo paradigma educativo supone que los conocimientos se pueden adquirir a trav�s de un proceso de ense�anza y aprendizaje, que son inseparables, en el cual una persona (profesor) facilita a otras su adquisici�n de conocimiento, orient�ndolos sobre la manera de acceder a recursos de informaci�n y comunicaci�n, que reposan en diversos lugares, organizaciones y personas (distribuidos en una red). En el primer caso, el paradigma es transmisor en el segundo facilitador (Silvio, 1999; Chac�n, 1997). En l�neas generales, el paradigma moderno se basa en la facilitaci�n del aprendizaje, la interactividad entre el profesor y el alumno y entre alumnos entre si, la asociaci�n reticular de un grupo de personas, que conforman asi una CVA. As�, si las CVA son portadoras de ese nuevo paradigma, se convierten autom�ticamente en el instrumento fundamental del aprendizaje. En el paradigma tradicional el conductor del aprendizaje es el profesor y la organizaci�n educativa a la cual pertenece, en el nuevo paradigma el conductor es la CVA, en la cual el profesor y la organizaci�n son facilitadoras. Es la comunidad la que conduce el aprendizaje a trav�s de su capital relacional y social y el capital intelectual integrado por todos sus miembros. En otras palabras, el poder conductor del aprendizaje de las CVA se basa en su capacidad para movilizar un capital relacional y social para crear capital intelectual entre sus miembros y repotenciar su capital social en un proceso acumulativo. La reticularidad del aprendizaje a trav�s de la comunicaci�n mediante computadora es una condici�n esencial sobre la cual se basan las CVA como conductoras del aprendizaje y es el pilar esencial sobre el cual descansa una nueva pedagog�a, que Haughey y Anderson llaman la "pedagog�a de Internet" (Haughey y Anderson, 1998).

Las CVA responden a la misma din�mica de creaci�n y desarrollo de comunidades virtuales en general, delineadas por Powers, Hagel y Armstrong y Figallo, las cuales hemos descrito en la segunda secci�n de este art�culo y los requerimientos de esa din�mica son condiciones esenciales para que puedan conducir el aprendizaje. Pero, adem�s de estas condiciones generales propias de toda comunidad virtual, las CVA requieren la satisfacci�n de condiciones espec�ficas, derivadas de su naturaleza particular, como lo se�alan Palloff y Pratt, por una parte, y Kowch y Schwier, por la otra. Seg�n Palloff y Pratt, una CVA debe satisfacer las siguientes condiciones:

  • Fines compartidos entre sus miembros
  • Resultados focalizados
  • Equidad de participaci�n para todos sus miembros
  • Normas y lineamientos mutuamente negociados
  • Trabajo en equipo
  • Orientaci�n por parte de los profesores
  • Facilitaci�n del aprendizaje colaborativo
  • Creaci�n activa de conocimientos y significados
  • Interacci�n y retroalimentaci�n

    (Palloff y Pratt, 1999: 74)

El territorio virtual o el espacio donde la comunidad se hace realidad, debe responder a cumnplir estas condiciones, es decir, el sitio web, su estructura y funcionamiento debe contribuir a satisfacer estas condiciones. Adem�s, Kowch y Schwier agregan que la tecnolog�a de la cual se sirve la CVA para su vida cotidiana debe permitir una negociaci�n permanente, intimidad entre sus miembros, compromiso y participaci�n (Kowch y Schwier, 1997: 6).

En sintesis, la capacidad de las CVA para conducir el aprendizaje no aparece sola, por el hecho de haberse creado. La CVA descansa sobre sus miembros y finalmente son ellos quienes deben establecer las condiciones y utilizar su potencial para conducir su propio aprendizaje. No obstante, hay un cambio fundamental que debe producirse tanto en el cambienta acad�mico como el corporativo para que esta capacidad de conducci�n se haga realidad. Si los paradigmas de trabajo acad�mico y corporativo permanecen inmutables, la CVA ser� en enclave de innovaci�n en un medio cerrado. La tecnolog�a puede ayudar a cambiar esos paradigmas, pero finalmente todo depende del ser humano que usa la tecnolog�a. Si se concibe la tecnolog�a como algo externo al ser humano, ella operar� en su propio circuito con un grupo de iniciados. Si los usuarios manifiestan una actitud abierta a la innovaci�n tecnol�gica y receptiva a sus beneficios, hay mayores probabilidades de que la tecnolog�a se integre al flujo normal de las actividades de una organizaci�n, Esta es, pues, la condici�n final para que las CVA puedan conducir satisfactoriamente el aprendizaje en el ambiente acad�mico y corporativo: integrarlas al flujo normal de las actividades hasta que se vuelvan parte de la vida de las organizaciones. Mark Weiser, citado por Harvey (1995), dice que "las buenas tecnolog�as son las que se desvanecen, se funden de tal manera con la vida cotidiana, que se hacen invisibles..."

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Informaci�n sobre el Autor

Jos� Silvio es de nacionalidad venezolana y se desempe�a actualmente como Coordinador del Programa del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educaci�n Superior en Am�rica Latina y el Caribe (IESALC), con sede en Caracas, Venezuela. Forma parte del Personal Profesional Internacional de la UNESCO desde 1980, donde trabaj� en el Instituto Internacional de Planificaci�n de la Educaci�n y la Divisi�n de Pol�ticas y Planificaci�n de la Educaci�n, con sede en Par�s. Ha trabajado igualmente como Profesor e Investigador de la Universidad Central de Venezuela en las �reas de Planificaci�n de la Educaci�n, Sociolog�a de la Educaci�n y Metodolog�a de la Investigaci�n Social. Realiz� estudios de Licenciatura en Sociolog�a en la Universidad Central de Venezuela. Curs� estudios de postgrado en el Instituto Internacional de Planificaci�n de la Educaci�n de la UNESCO en Par�s, donde obtuvo un Diploma de Especialista en Planificaci�n de la Educaci�n y luego complet� un Doctorado en Ciencias de la Educaci�n en la Escuela de Altos Estudios Sociales de la Universidad de Paris. Posteriormente realiz� un Curso de Perfeccionamiento en Inform�tica y Estad�stica aplicadas a las Ciencias Sociales en la Universidad de Paris VI y una pasant�a en Telem�tica Acad�mica en la Universidad de Quebec en Montreal. Sus temas de inter�s profesional comprenden fundamentalmente la gesti�n de redes acad�micas, su relaci�n con la calidad de la educaci�n superior, y la utilizaci�n de la inform�tica y la telem�tica en la educaci�n superior:. Ha publicado diversos art�culos y obras sobre estos temas. Es editor de dos obras sobre este t�pico: "Calidad, Tecnolog�a y Globalizaci�n en la Educaci�n Superior" y "Una nueva Manera de Comunicar el Conocimiento", ambas publicadas por la UNESCO. Igualmente ha publicado numerosos art�culos en revistas cient�ficas y conferencias internacionales. Es miembro de la "International Network for Social Networks Analysis" (INSNA) y de la "INTERNET Society".


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Última modificación: 28/09/1999