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MISTICA: UTOPISTA

From: Gustavo Cardozo ([email protected])
Date: Tue Apr 22 2003 - 22:02:19 AST


Mis apreciado MISTICOS... Desde que estoy participando de la lista, y
aunque se me ha hecho muy duro seguir los devates y propuestas, no he
dejado ni por un instante de leer cada correo. He disfrutado
much�simo, y m�s a�n, me ha parecido una experiencia riqu�sima, esto
de construir conocimiento en forma cooperativa. Desde mi experiencia
en el campo educativo, puedo asegurar que este espacio es invaluable y
de una riqueza inimaginable.

Pensando en esto de las utopias, recorde distintas maneras en la que
la palabra fue encarnandose en mi. Recorde lo de Eduardo
Galeano..."Ella est� en el horizonte. Me acerco dos pasos, Ella se
aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos
m�s all�. Por mucho que yo camine nunca la alcanzar�, y entonces...
�Para qu� sirve la utopia?. Para eso sirve: para CAMINAR...", que
durante mucho tiempo me posicion� de una manera muy particular frente
a la vida. Luego record� las palabras de Paulo Freire, "...Ut�pico
para m� no es lo irrealizable, no es el idealismo. Utop�a es la
dialectizaci�n en los actos de denunciar la estructura deshumanizante,
y el acto de anunciar la estructura humanizadora. Por esta raz�n es
tambi�n compromiso hist�rico. La utop�a exige conocer cr�ticamente. Es
un acto de conocimiento"...,las cuales hasta hoy tienen una resonancia
en mi proyecto de vida, y fundamentalmente como educador.

En definitiva, no importa como llamemos a la utopia, no importa "en
que pensamos" cuando la nombramos, nisiquiera importa su concepto en
s�, en el fondo, la utopia siempre ser� ese "cachito" de m�s que da un
poco de sentido humanizante a nuestras acciones y compromisos, tanto
sociales como pol�ticos.

Quiciera ahora escribir sobre lo dicho y lo no dicho. Escribir sobre
lo dicho no es s�lo re-escribir lo dicho, sino revivir lo vivido que
gener� el escribir que ahora, en el tiempo de re-escribir, se escribe
de nuevo. Por eso re-escribir lo dicho, es decir, escribir sobre lo ya
dicho, incluye leer nuevamente lo dicho por el otro sobre nuestro
decir o a causa de �l(Parafraseando a Paulo Freire en Pedagog�a de la
Esperanza).

Como bien lo apunta Senaida, se pueden observar varias puntas de una
compleja madeja. Evidentemente esta complejidad, hace que la
interdisciplinariedad, juegue un papel importante para poder
reflexionar sobre estas problem�ticas. Comparto con Senaida que una de
las "dificultades para so�ar en estos tiempos", est� intimamente
relacionada con un posicionamiento �tico y epistemol�gico, en el
sentido de optar por un lugar determinado desde donde mirar y
reflexionar los cambios sociales. En este sentido dos cosas me
preocupan, por un lado, cuales son en los atravesamientos
epistemol�gicos desde donde contruir la llamada "Sociedad de la
informaci�n"(acuerdo con llamarla Sociedad de los saberes compartidos,
aunque me parece m�s bien un deceo) y por otro, que lugar ocupar� la
Educaci�n en este contexto.

Es por eso que a veces me asusta el descubrir ideas, conceptos y
categor�as que atraviesan las propuestas bajo un manto aparente de
acepcia, es decir, despojada de todo contenido �tico. Entiendo que en
estos tiempos se tiende a pensar que todos los aspectos de la cultura,
de alguna manera se vinculan con estas NTIC, e incluso algunos autores
la piensan como "determinante" del futuro de la humanidad. Por otro
lado, estan los que la plantean como "disolventes de toda ideolog�a",
y los que la toman, a ellas mismas, "como una ideolog�a", tal como lo
plantea J. Habermas. Es decir que la aparente autonom�a de estas
tecnolog�as oculta una realidad que est� m�s all�: el hecho de que las
NTIC est�n hoy al servicio de un sistema social: el neoliberalismo o
capitalismo salvaje, y su m�vil inmediato, el lucro empresario. Ahora
bieno no se trata de perseguir a estas NTIC como si se tratara de
"brujas y hechiceros"; el desarrollo de una sociedad esta �ntimamente
ligado a los aportes cient�ficos y tecnol�gicos y a su circulaci�n.
Pero la cuesti�n es ver qu� tipo de desarrollo queremos, uno que
excluya a la mayor�a, que fomente la desigualdad, que concentre la
riqueza y los beneficios en algunos pocos, o uno que nos incluya a
todos, que distribuya equitativamente los recursos y las ganancias, en
donde la solidaridad sea el valor m�s importante. Como vemos, el
problema vuelve a ser �tico-pol�tico, es decir, no neutro, todo lo
contrario, cargado de sentido. Pero para esto, no s�lo debemos pensar
en condiciones de equidad social, sino, fundamentalmente en una
autonom�a, que nos permita no solamente apropiarnos de estas
tecnolog�as, sino tambi�n poder generarlas y sobre todo garantizar un
acceso a todos.

El permitirnos so�ar con una sociedad equitativa, igualitaria, �tica y
solidaria, depende de la manera en la que nos involucremos en esta
realidad social, de que logremos develar todas las contradicciones del
proyecto neoconcervador (en lo pol�tico) y neoliberal (en lo
econ�mico), y sobre todo, de una opci�n radical de vida, comprometida
con la humanidad y con una nueva forma de construir las relaciones
entre los seres humanos, desde las diferencias, y a favor de un
compromiso comunitario. Como dice P. Freire, "el hombre radical,
comprometido con la liberaci�n de los hombres, no se deja atrapar en
�c�rculos de seguridad� en los cuales aprisiona tambi�n la realidad.
Por el contrario, es tanto m�s radical, cuanto m�s se inserta en esta
realidad para, a fin de conocerla mejor, tranformarla mejor" (Pablo
Frire - Pedagog�a del oprimido - 1970).

-- 
Saludos,
  Gustavo
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Una nueva educaci�n en el mundo del dios-mercado 



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