Adjunto este artículo que he escrito a solicitud de Joaquim Elcacho,
periodista
científico del diario Avui y presidente de la Associació Catalana de
Comunicació
Científica (ACCC), que me ha ofrecido una columna para avanzar algunas ideas
sobre el cierre definitivo de Enredando a finales de julio 2004 y que se
publica en
la edición del diario del 11/9/04, suplemento de Ciencia, http://www.avui.com
Lógicamente, no es toda la explicación de lo sucedido, sino tan sólo algunas
de las piezas de un complejo rompecabezas. Algún día escribiremos algo más
extenso (porque hacen falta más manos para sacarle una melodía a este piano)
que ponga en perspectiva los vaivenes de nuestra incipiente industria de la
información, de los intentos de poner en pie una empresa dedicada a esos
menesteres sin perder de vista su responsabilidad social y de su engarce con
eso que llamamos la Sociedad del Conocimiento.
Espero que recibas este mensaje una sola vez. Aunque, dadas las
circunstancias,
las probabilidades son mínimas. Disculpa en ese caso las molestias.
>http://www.avui.com/avui/diari/04/set/11/z40a11.htm
>La fi d'Enredando.com (catalá)
>
>++++++++++++++++
>Fin de Enredando.com
>Septiembre de 2004
>
>Luis Ángel Fernández Hermana
>Ex-director de Enredando.com
>
>No resulta fácil expresar en esta columna el conjunto de circunstancias que
>han determinado el cierre definitivo de la empresa Enredando.com
>Sobre todo, no me resulta fácil a mí. Durante ocho años y medio, la revista
>electrónica en.red.ando se ha publicado religiosamente cada martes en la
>Red tratando de aportar un poco de luz, de análisis y de reflexión sobre el
>impacto de Internet, la tecnología más determinante de estas últimas décadas.
>Y lo ha hecho tratando de cubrir todas los ángulos posibles porque así
>era, es
>y será la Red, invasiva, discreta, con vocación de penetrar en todos los
>resquicios
>donde la vida, como siempre, equivalga a generar e intercambiar
>información. Es
>decir, comunicación.
>
>La revista "vigiló" el impacto de la Red en la sociedad, la política, la
>ciencia, la
>tecnología, los medios de comunicación, el periodismo, las organizaciones, el
>medio ambiente, las relaciones sociales, la economía, las redes
>ciudadanas, la
>educación, la salud física y mental..., o sea, lo cotidiano y lo que lo
>cotidiano
>construye para mañana a través de cambios culturales, o de su resistencia
>a ellos.
>Sus contenidos, pasados por un tamiz parecido a los de las revistas
>científicas
>en cuanto a los criterios de calidad, procedían de usuarios experimentados
>en el
>uso de la Red e inmersos en un amplio abanico de entornos: la academia, las
>empresas, las administraciones públicas, los centros de investigación, los
>medios
>de comunicación, el sistema educativo, etc. La revista fue saludada como un
>medio pionero en el ciberespacio y celebrada por la calidad de sus
>artículos y
>contribuciones. De hecho, se convirtió en el laboratorio de la empresa
>Enredando.com
>donde se cocinaron las ideas que comenzaron a convertirse en productos y
>sistemas
>de información y de gestión de conocimiento en red.
>
>A partir de aquí, tan sólo puedo enunciar en unos breves puntos algunos de
>los problemas que, desde la perspectiva de la Sociedad del Conocimiento,
>considero determinantes en la desaparición de Enredando.com, sin olvidar,
>por supuesto, las "leyes de la gravedad" del mundo empresarial que se
>aplican en todas las circunstancias y que darían lugar a otra tribuna.
>
>1.- La crisis de las puntocom nos dejó, como a tantísimas otras empresas,
>muy tocados del ala. Una crisis alimentada por una especie de demencia que
>podríamos denominar de "fumata y fuga", la cual se apoderó de gente a la que
>se suponía suficientemente preparada y profundamente conocedora de los
>entresijos de la economía (presidentes de bancos y entidades financieras, de
>operadoras de telecomunicación y conglomerados industriales, directores y
>responsables empresariales formados en los mejores centros de negocio del
>país y del extranjero, etc.). La contracción que siguió a la debacle de la
>bolsa
>de valores tecnológicos no tomó en cuenta ni la excepcionalidad del paisaje,
>ni las responsabilidades de quienes ahora seguían teniendo la sartén por el
>mango y la usaban como llave para cerrar las puertas a una implantación
>más racional de las tecnologías de la información, en particular de Internet.
>A nosotros este tortazo nos dolió en lo más profundo de la cuenta de
>explotación.
>
>2.- La ausencia de un discurso público sobre la Sociedad del Conocimiento
>trabajado, meditado y consensuado con la sociedad que iba a generar y
>disfrutar de ese conocimiento. En su lugar, hemos sido víctimas del eslogan
>fácil y electoralista, del programa coyuntural escrito con "fumata" y
>vocación
>de "fuga". Este déficit sigue vigente y explica la deplorable situación en
>la que
>nos encontramos en España, en general, y en Cataluña, en particular. Nadie
>sabe a qué se refieren las autoridades o los estudiosos cuando dicen que las
>"empresas invierten [mucho, poquito o nada] en tecnologías de la
>información".
>Nosotros, sí. Nosotros sabemos que, por lo general, las empresas (o las
>administraciones) invierten en la conexión a Internet, que usan la web y el
>correo-e y, como máximo, construyen un portal del empleado (o del ciudadano)
>o algo parecido. Y punto. O sea, la prehistoria de la Sociedad de la
>Información,
>todavía.
>
>No se plantean la utilización de la Red como un activo estratégico que les
>permita
>rediseñar procesos internos, conectar inteligencias en función de los
>proyectos,
>congregar virtualmente las neuronas deslocalizadas físicamente, extender y
>explorar la organización en la Red hacia el mercado global que palpita "al
>otro
>lado" del ordenador. En suma, no "aplican las tecnologías de la
>información" para
>desarrollar sistemas de información y conocimiento que les permita ser más
>eficientes, más productivos, más cognitivos de sus áreas de trabajo,
>adquirir un
>mayor alcance y densidad en cuanto organización. El mercado global es una
>referencia temida, no una realidad buscada. Esta peligrosa desidia -o
>inconsciencia-
>en el discurso oficial y empresarial alcanza cotas alarmantes cuando la
>examinamos desde campos como la educación, la formación continua, la
>investigación científica o la reingeniería de los procesos sociales para
>adecuarlos
>a los cambios que se están registrando en el mundo y, por supuesto, en
>nuestra
>sociedad. A nosotros, este comportamiento temperamental del discurso sobre la
>Sociedad del Conocimiento y sus manifestaciones tangibles nos supuso un
>desgaste extenuante pues tuvimos que remar siempre contracorriente, a pesar
>de que todos decían que la corriente iba a nuestro favor. Nos hubiera gustado
>tener menos amigos, y más remeros.
>
>3.- La publicidad institucional en la Red. No se entiende todavía por qué
>el Estado
>y las CCAA no destinan una parte de sus recursos publicitarios a los medios
>digitales que están promoviendo, por ejemplo, lo que menciono en el punto
>anterior. No se entiende ni siquiera por qué no imaginan campañas específicas
>para el ámbito digital con el fin de que las empresas de todo tamaño, los
>colectivos espontáneos o profesionales, las organizaciones de diverso signo,
>accedan a información, ofertas, programas, acciones, etc., sin necesidad de
>tener que ir, forzosamente, a la web oficial de la entidad pública promotora.
>La ausencia de políticas de este tipo erosionan considerablemente la base de
>la joven industria de la información. A nosotros, esta minusvalía cultural se
>nos convirtió en una afección crónica y terminal de la famosa "liquidez
>contable".
>
>4.- Información gratuita vs. Información de calidad (y de pago). Como nos han
>manifestado cientos de usuarios de Enredando.com cuando supieron que
>cerraba, para ellos la empresa era un lugar de referencia en Internet para
>obtener información y conocimiento de calidad. Muy bien. ¿Cómo se consigue
>esto? Pues con una elaboración conceptual muy investigada para producir
>información mediante el trabajo en colaboración en red, metodologías de
>trabajo muy probadas, un artificio tecnológico basado en una arquitectura
>flexible y robusta del espacio virtual y un mantenimiento profesional
>riguroso
>para garantizar la continuidad y el registro adecuado de la participación de
>los usuarios. El producto de este trabajo es la información que ahora se echa
>de menos, pero esto requiere financiación y reconversión de este esfuerzo en
>proyectos exportables a empresas, organizaciones y administraciones.
>¿Ocurrió? Véase los puntos anteriores.
>
>A pesar de todo, desde 2002 en adelante, Enredando fue rentable en el
>sentido de que comenzamos a incrementar el volumen de facturación.
>Pero la carga de la deuda anterior fue royendo implacablemente los
>beneficios. ¿Solución? La de siempre: Reducir personal y gastos de
>todo tipo. Pero al aplicar la "filosofía de trabajo en red" desarrollada por
>la empresa, se dio la paradoja de que en las fechas de cierre alcanzamos
>el pico más alto de proyectos y de facturación de los últimos años.
>Sabíamos lo que teníamos que hacer y cómo hacerlo en la Red. Pero
>no fue suficiente. Al final, pagamos nuestros errores en la gestión
>empresarial, nuestro escaso tamaño frente a la ilusa cultura de "los
>grandes saben más" y las facturas que he mencionado en los puntos
>anteriores. Y si las cosas no cambian, quizá muchas otras iniciativas
>parecidas no tengan un final tan traumático, pero languidecerán en una
>ciénaga virtual condenada a reinventarse a sí misma o, lo que es peor,
>a copiar a los demás tarde y mal. Como está sucediendo ahora.
>
>Mientras tanto, mi nueva ventana digital estará en http://www.lafh.info
>Les espero.
Salut
Luis Angel Fernández Hermana
http://www.lafh.info
Tel.: +34 630 02 25 26
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