liste: SALSA: Lo negro y la identidad caribeña en el siglo XIX

SALSA: Lo negro y la identidad caribeña en el siglo XIX

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Fecha: lun mar 05 2001 - 11:34:38 AST

-----------> ESPANOL (MENSAJE ORIGINAL)

Lo negro y la identidad
caribeña en el siglo XIX
 
Observaciones sobre las grandes dificultades que
tuvo que pasar el negro en el siglo XIX, donde se
le tenía como el antónimo de la identidad
respetable
 
Pedro l.san miguel
Historiador
psanmig@rrpac.upr.clu.edu
 
SAN JUAN, Puerto Rico.- La revolución que estalló en Saint Domingue en 1791 como una revuelta de esclavos y que culminó con la destrucción de la economía de plantaciones y con la creación de la República de Haití en 1804, puso de manifiesto los peligros que corrían los sectores hegemónicos y las implicaciones que podía acarrear un enérgico cuestionamiento de las estructuras coloniales. Las elites caribeñas comprendieron que
a la revolución no se juega; que hacerlo en el contexto de sociedades polarizadas económica y racialmente constituye un riesgo enorme. Por eso, mientras en el continente las colonias se liberaban a principios del siglo XIX, en el Caribe prevaleció la aquiescencia y la adhesión a los regímenes coloniales.
 
Las excepciones fueron, por supuesto, Haití y, por carambola, Santo Domingo, que eventualmente se convirtió en un país independiente como consecuencia de la Revolución haitiana. Más los acontecimientos en Haití repercutieron en todo el Caribe. Por doquiera las elites veían el "fantasma de Haití". Porque lo cierto es que los esclavos sublevados levantaron el espectro de la "guerra de razas", que fue la manera en que las elites
concibieron la revuelta de los esclavos. Desde la óptica de los sectores hegemónicos,
la rebelión de los esclavos –es decir, de seres humanos sometidos a un despiadado sistema de explotación económica–fue conceptuada como una insurrección de negros contra blancos. Que lo era, por supuesto; pero no era solamente eso.
 
 Un negro es un negro, me parece que escribió Marx en algún lugar; sólo en determinadas circunstancias históricas –continuaba el sabio alemán– existe como esclavo. Para las elites caribeñas, estas eran sutilezas filosóficas difíciles de discernir; para
ellas, un negro era un esclavo; y si no lo era, debería serlo. Pero, además, un negro
era por definición un salvaje, un bárbaro; representaba la antípoda de los valores que provenían de las metrópolis europeas. Es decir, ser negro era no sólo lo opuesto de ser blanco; era, también, lo contrario de ser civilizado. Representaba, en síntesis, el antónimo de la identidad respetable, esa identidad a la que aspiraban las elites y que
entre los grupos blancos fungía como elemento de cohesión, a pesar de sus diversos orígenes nacionales, y de sus diferencias de riqueza y de estatus social. En el Caribe, el color y el fenotipo eran –y quizás sigan siendo todavía– los emblemas más visibles de la identidad.
 
Tales concepciones, que se enraizaron en las sociedades americanas desde los inicios del periodo colonial, no desaparecieron en el Caribe con la abolición de la esclavitud, ni siquiera con los procesos políticos que, a lo largo del siglo XIX, fueron gestando las comunidades nacionales. Al contrario, las elites criollas se volvierontributarias de las nociones raciales que habían predominado durante la época esclavista. Aun en aquellos países que alcanzaron una independencia temprana –como Haití, República Dominicana y,
más tarde, Cuba– continuaron gravitando tales ideas.

Las "comunidades imaginadas" por las elites criollas, incluso por sus sectores mulatos, estaban afincadas en la concepción de que "lo blanco" era "una forma de adscripción a
una cultura, la [O]ccidental", que era la civilización por antonomasia. Todo lo que se distanciaba de ese ideal representaba la extinción de la cultura.
 
Desde tal óptica, lo "indio" y lo "negro" eran la barbarie, la imposibilidad de la
civilización. Por tal razón, los proyectos de "blanqueamiento" eran programas "civilizadores". En consecuencia, en aquellos países caribeños cuyas elites contenían
una alta proporción de mestizos –como Haití y la República Dominicana–, los mulatos asumieron ese discurso de proximidad a lo occidental. Como ha sugerido perspicazmente Laënnec Hurbon con relación a Haití, los mulatos justificaron su poder haciéndose "pasar por primo del amo (blanco) y por su legítimo sucesor al poder", por su "heredero
espiritual"; es decir, se autoproclamaron los portadores de la civilización.

-----------> ENGLISH (WARNING: THE FOLLOWING IS A REVISED TRANSLATION FROM THE ORIGINAL TEXT IN SPANISH)

The black and the Caribbean
identity in century XIX

Observations on the great difficulties that it had to pass
the black in century XIX, where it was had to him like the
antonym of the identity respectable

Pedrol.san Miguel
psanmig@rrpac.upr.clu.edu
Historian

San Juan, Puerto Rico. - The revolution that exploded in Saint Domingue in 1791 like a revolt of slaves and that culminated with the destruction of the economy of plantations and with the creation of the Republic of Haiti in 1804, showed the dangers which the hegemonic sectors ran and the implications that could carry an energetic cuestionamiento of the colonial structures. Elites Caribbean included/understood that the revolution it does not gamble; that to do it in the context of polarized societies economic and racially it constitutes an enormous risk. For that reason, while in the continent the colonies freed themselves at the beginning of century XIX, in the Caribbean it prevailed the assent and the adhesion to the colonial regimes. The exceptions were, of course, Haiti and, by cannon, Santo Domingo, that possibly became an independent country as a result of the Haitian Revolution. Plus the events in Haiti they repelled in all caribbean. By anywhere elites they saw the " ghost
 of Haiti ". Because the certain
thing is that the incited to rebellion slaves raised the phantom of the "war of races", that was the way in which elites conceived the revolt of the slaves. From the optics of the hegemonic sectors, the rebellion of the slaves?es to say, human beings submissive a ruthless exploitation system economical?fue conceptuada like a black insurrection against targets. That he was it, of course; but he was not only that.

A black is a black, seems to me that Marx wrote in some place; only in certain
historical circumstances?continuaba the German wise person? he exists like slave. For elites Caribbean, these were philosophical subtilities difficult to discern; for them,
a black one was a slave; and if it were not it, it would have to be. But, in addition,
a black one was by definition a savage, a Barbarian; it represented the antipodal one
of the values that came from the European metropolis. That is to say, to be black was
not only the opposite thing of being white; it was, also, the opposite of being civilized.
It represented, in synthesis, the antonym of the identity respectable, that identity
to which inhaled elites and that between the white groups fungía like cohesion element, in spite of its diverse national origins, and of their differences of social wealth and estatus. Perhaps in the Caribbean, the color and the phenotype were?y continue being still? the most visible emblems of the identity.

Such conceptions, that they were taken root in the American societies from the
beginnings of the colonial period, did not disappear in the Caribbean with the
abolition of the slavery, not even with the political processes that, throughout
century XIX, were developing the national communities. On the contrary, elites
Creole volvierontributarias of the racial slight knowledge that had predominated
during the esclavista time. Even in those countries that reached an early dependence?
like Haiti, Dominican Republic and, later, Cuba? they continued gravitating such ideas. The " communities imagined " by elites Creole, even by their mulatos sectors, were settled down in the conception of which " the target " was " a form of allegiance to a culture, [ O]ccidental ", that was the civilization by antonomasia. Everything what was distanced of that ideal represented the extinction of the culture.

>From so optical, the " Indian " and the " black " were the barbarism, the impossibility of the civilization. For such reason, the projects of " blanqueamiento " were " civilizadores " programs. Consequently, in those Caribbean countries whose elites?like contained a high proportion of mestizos Haiti and the Dominican Republic, the mulatos assumed that speech of proximity to the western thing. As it has suggested wisely
Laënnec Hurbon in relation to Haiti, the mulatos justified their power becoming " to happen through cousin of the master (white) and through his legitimate successor to the power ", by their " spiritual heir "; that is to say, the carriers of the civilization were self-proclaimed.

Yacine Khelladi

-------------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE REVISEE DE L'ORIGINAL EN ESPAGNOL)

L'identité noire et des Caraïbes en siècle XIX
Observations sur les grandes difficultés qu'il a dû passer
le noir en siècle XIX, où il était doit il comme l'antonym
de l'historien respectable de l'identité

Pedrol.san Miguel
Historien
psanmig@rrpac.upr.clu.edu

San Juan, Puerto Rico. - La révolution qui a éclaté en Saint Domingue en 1791 comme une révolte des esclaves et qui a culminé avec la destruction de l'économie des plantations et avec la création de la République du Haïti en 1804, montrée les dangers ce que les secteurs hegemonic ont exécuté et les implications qui pourraient porter un cuestionamiento énergique des structures coloniales. Élites included/understood des Caraïbes qui la révolution qu'elle ne joue pas; que pour la faire dans le contexte des sociétés polarisées économiques et racial elle constitue un énorme risquez. Pour cette raison, alors que dans le continent les colonies se libéraient au début du siècle XIX, dans les Caraïbes elle a régné le consentement et l'adhérence aux régimes coloniaux. Les exceptions étaient, naturellement, le Haïti et, par le canon, le Santo Domingo, qui est probablement devenu un pays indépendant en raison de la révolution de Haitian. Plus
les événements au Haïti elles ont repoussé dans tout des Caraïbes. Par n'importe où
des élites ils ont vu l'" ordinateur de secours du Haïti ". Puisque la certaine chose
est que les esclaves incités de rébellion ont soulevé le fantôme de la " guerre des unités de feuillets magnétiques ", c'était la voie dont les élites ont conçu la révolte des esclaves. Du systeme optique des secteurs hegemonic, la rébellion des slaves?es à
dire, les êtres humains dociles un conceptuada impitoyable d'económica? il est de
système d'exploitation aiment un insurrection noir contre des cibles. Qu'il était
lui, naturellement; mais il était non seulement celui.

Un noir est un noir, semble à moi que Marx a écrit dans un certain endroit; seulement dans certain circumstances?continuaba historique la personne sage allemande? il existe comme l'esclave. Pour des élites les Caraïbes, c'étaient des subtilities philosophiques difficiles à discerner; pour eux, noir était un esclave; et si ce n'étaient pas lui, il devrait être. Mais, en outre, noir était par définition un sauvage, un barbare; il a représenté l'un antipodal des valeurs qui sont venues de la métropole européenne. C'est-à-dire, être noir était non seulement la chose opposée d'être blanc; c'était, aussi, l'opposé de l'civilisation. Il a représenté, dans la synthèse, l'antonym de l'identité respectable, que l'identité auquel a inhalé des élites et auquel entre le blanc groupe
le fungía comme l'élément de cohésion, malgré ses origines nationales diverses, et de leurs différences de la richesse sociale et de l'estatus. Peut-être dans les Caraïbes,
 la couleur et le phénotype ete ?y continuent à être toujours? les emblèmes les plus visibles de l'identité.

De telles conceptions, celle ils ont été pris racine dans les sociétés américaines des débuts de la période coloniale, n'ont pas disparu dans les Caraïbes avec l'abolition de l'esclavage, non même avec les processus politiques qui, tout au long du siècle XIX, développaient les communautés nationales. Au contraire, volvierontributarias créoles d'élites de la légère connaissance raciale qui avait prédominé pendant le temps d'esclavista. Même dans ces pays qui ont atteint un independence?comme tôt Haïti,
la République Dominicaine dominicaine et, plus tard, le Cuba? ils ont continué de graviter de telles idées. Les " communauté imaginer " par élite créole, égal par leur mulatos secteur, arranger vers le bas dans conception qui " cible " " un forme
allégeance un culture, [ O]ccidental ", qui civilisation par antonomasia. Tout ce
 qui a été distancé de celui idéal a représenté l'extinction de la culture.

Si d'optique, l'" Indien " et l'" noir " étaient la barbarie, l'impossibilité de
la civilisation. Pour une telle raison, les projets " blanqueamiento " étaient des programmes d'" civilizadores ". En conséquence, dans ces pays des Caraïbes dont l'elites?como a contenu une proportion élevée des mestizos Haïti et de la République Dominicaine dominicaine, les mulatos ont assumé ce discours de la proximité à la chose occidentale. Car elle a suggéré sagement Laënnec Hurbon par rapport au Haïti, les
mulatos ont justifié leur puissance devenant " pour se produire par le cousin du
maître (blanc) et par son successeur légitime à la puissance ", par leur " héritier spirituel "; c'est-à-dire, les porteurs de la civilisation individu-ont été proclamés.
Nearby Mon Mar 5 12:39:27 2001

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