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MISTICA: Re: Programa para la Sociedad de la Información de Argentina

From: Raisa Minardi (minardi@telcel.net.ve)
Date: Tue Apr 10 2001 - 06:10:22 AST


Hola,

Interesante contrastar el mensaje de Ruben Ibanez con el informe que
presenta Susana
Finquelievich del I Encuentro de Coordinadores de Telecentros Argentinos en
la lista Telelac.

Saludos,
Raisa

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NOTA de la moderacion:
El mensaje original de Ruben se encuentra aqui:
http://www.funredes.org/mistica/castellano/emec/produccion/memoria6/0105.html

Y a continuacion el mensaje que en dias pasados Susana Finquelievich envio
publicamente a la lista Telelac:
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Del temor a la tecnología a: "¡TICs, YA!"

Informe sobre la Jornada
Arrimar el hombro:
Convocatoria argentina
a coordinadores de telecentros

Instituto de Investigaciones Gino Germani, FSOC / UBA
TeleLatinos, nodo AET
Buenos Aires, 3 de abril de 2001

El I Encuentro Argentino de Coordinadores de Telecentros convocó a 34
participantes, entre coordinadores de telecentros, equipos de investigación
que estudian el tema, representantes de programas estatales de acceso a las
herramientas informáticas y empresarios. Concurrieron personas de Buenos
Aires y del interior de país, incluyendo regiones tan lejanas como Santa
Cruz, en el sur de la Patagonia, y Misiones, en el extremo noreste. Las
discusiones fueron vivas y animadas, y demostraron la necesidad, tanto de
los coordinadores de los telecentros, como de los coordiannores de programas
estatales (en este caso, de los Centros de Tecnología 2000 del Gobierno de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y los Centros de Acceso del Consejo
Federal de Inversiones- CFI), de quebrar el aislamiento en el que se hallan
e intercambiar información y experiencias con sus pares. Se presentaron
estudios de casos sobre telecentros en Buenos Aires y en el interior, así
como un video de Scott y Sebastián Robinson sobre telecentros en América
Latina, que sirvió como un gran motivador para el debate.
Internet se difundió en Argentina a partir de 1995. Los primeros telecentros
fueron comerciales, los cibercafés, que comenzaron a implementarse ese mismo
año. Estaban dirigidos fundamentalmente a usuarios de clases medias y altas
(por eso su concentración física en los barrios habitados por esos grupos),
aunque luego se extendieron a otros barrios, abaratando sus precios.
Ya existían los "locutorios", sistemas de franquicias implementados por las
dos compañías telefónicas, Telefónica de Argentina (de origen español) y
Telecom (de origen francés). Estos son locales equipados con teléfonos,
faxes, etc., donde los ciudadanos pueden tener acceso a estos implementos
mediante pago. Desde 1996, se fueron agregando el uso de e-mail y la
navegación de Internet, a precios decrecientes con el tiempo (actualmente,
la media es de 3U$ por hora). Estos locales comerciales reciben el nombre de
telecentros, lo que conduce a no pocas confusiones con los centros de acceso
gratuitos o no comerciales. Se difundieron rápidamente en cuanto comenzaron
a surgir signos de programas estatales que facilitarían el acceso a la
informática (Por ejemplo, el programa Argentina Internet Todos, antecesor
del programa INFORM.AR, lanzado en 1999).
En la Argentina existen actualmente tres programas estatales de telecentros
de acceso público y gratuito. El nacional, INFORM.AR, los Centros de
Tecnología 2000 del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CGBA), y
los Centros de Acceso del Consejo Federal de Inversiones (CFI). En la
Jornada del 3 de abril estuvieron presentes representantes del CFI y del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que discutieron animadamente con los
representantes de telecentros, con quienes hallaron importantes puntos de
coincidencia. Los tres programas estatales enuncian diferentes criterios y
no están articulados entre sí, aunque los tres facilitan gratuitamente el
acceso físico a Internet a la comunidad. Por lo demás, existe profusión de
telecentros comerciales, franchising de las compañías telefónicas que operan
actualmente, y de cibercafés.
En frecuentes ocasiones existe una apropiación de los telecentros, en sus
diversas formas, por organizaciones comunitarias. En general, los
administradores de telecentros han recibido una formación breve (alrededor
de 20 horas), que varía según los programas, desde una formación
estrictamente básica o nula (INFORM.AR) hasta una elección de acuerdo a su
formación y cursos posteriores (CFI). Algunos administradores de telecentros
de programas nacionales, cuando son entrevistados, manifiestan quejas antes
estas carencias: falta de contenidos propios y locales, falta de formación
en la gestión, desconocimiento de construcción de comunidad. Muchas veces
los programas nacionales les envían las computadoras a ONGs, sindicatos o
federaciones, y ellos buscan a qué organización se la van a dar, lo que
interrumpe y distorsiona la aplicación de estos telecentros, impidiendo que
lleguen a los usuarios finales en tiempo y forma
Y ésta es una de las características principales de este desencuentro: los
telecentros estatales, salvo en el caso de los Centros de Acceso del CFI, no
están concebidos para crear comunidad. Contrariamente a las experiencias de
otros países latinoamericanos, en los que fueron creados por organizaciones
comunitarias, o en los que diferentes programas gubernamentales o de
organizaciones internacionales, primero identificaron las organizaciones de
la sociedad civil que podrían asumir la gestión de los telecentros, les
proporcionaron la formación adecuada y luego les instalaron la tecnología
necesaria, en Argentina se comenzó en general por proporcionar medios
tecnológicos que luego, en muchos casos, se subutilizan o se usan para otros
fines, a causa de no haber transitado los pasos previos. Existen así
telecentros desprovistos de equipamiento y otros que disponen de
computadoras, pero que no saben qué hacer con ellas.
Este desencuentro entre organizaciones de la sociedad civil y telecentros es
un punto a debatir para encontrar propuestas que puedan resolverlo. Por lo
demás, son frecuentes los casos en que voluntarios (o coordinadores
rentados) que ponen mucho esfuerzo personal y administran telecentros
nacidos de estos programas estatales o de otras iniciativas. Como raramente
estos telecentros pueden auto sustentarse, los voluntarios corren peligro de
agotamiento, dada la escasez de recursos tecnológicos y financieros con los
que cuentan. Por lo demás, los bajos presupuestos de los que disponen no
permiten la reparación y renovación de equipamientos y el acceso a nuevos
softwares.
Algunos de ellos enfrentan otro problema: la inseguridad social, potenciada
por el creciente desempleo y el malestar social. En numerosas ocasiones, han
sufrido el robo de computadoras, lo que es particularmente grave para los
telecentros instalados en escuelas, pues en los robos dañan las
instalaciones escolares. Esta inseguridad perjudica además el funcionamiento
de los telecentros situados en áreas de riesgo, dado que sólo pueden usarse
en los horarios en los que se garantiza la vigilancia de los coordinadores.
Otro problema al que se enfrentan es la falta de conectividad: los
descuentos preferenciales (el número 0610, que se usa para navegar por
Internet pagando el 50% del costo de los pulsos telefónicos) no llega aun a
todas las localidades del país.
A pesar de estos obstáculos, uno de los hallazgos más interesantes de la
jornada es que le temor ante la tecnología que reinaba sólo un par de años
atrás ha desaparecido. En su lugar, los miembros de organizaciones
comunitarias han descubierto el potencial de las TIC para promover el
desarrollo local y disminuir brechas sociales y económicas, a condición de
estar integradas a políticas dirigidas a estos fines. Se nota en estos
grupos una urgencia por la apropiación social de las tecnologias. El temor
anterior ha sido sustituido por una nueva reivindicación: "¡TICs, YA!".
De los intercambios que se llevaron a cabo durante el Encuentro, y de los
deseos y sugerencias manifestados por los participantes, se sintetizaron las
siguientes propuestas:

Propuestas

Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), en especial Internet
permiten que todos los que tengan acceso a ellas puedan a su vez acceder a
la información y al conocimiento. Contrariamente a otros insumos, el
Internet hace que para apropiarse de la información, producirla, difundirla,
procesarla, no sea necesario ser los dueños del proceso productivo, ni
siquiera de las herramientas tecnológicas. Cualquiera puede acceder a ella
desde equipamientos públicos, siempre que tenga la necesaria formación
tecnológica.
Actualmente, las ciudades, los países, el mundo entero, están divididos
entre los ricos en información y los pobres en información. Los países,
regiones y grupos sociales que no accedan al insumo "información", así como
a los medios para la producción y apropiación de las TIC, estarán condenados
a la exclusión económica, cultural y social. La información y el
conocimiento determinan actualmente el desarrollo económico, social y
político. Cuando la tecnología acelera la rapidez y la facilidad con que se
puede acceder a ellos, y no existen políticas estatales reguladoras que
aseguren una distribución equitativa de acceso a estas tecnologías, se
agudizan también las desigualdades entre los individuos, grupos y sociedades
ricos en información y entre los que son pobres en información. Crecen las
brechas entre las sociedades desarrolladas y los países en vías de
desarrollo, que chocan contra mayores barreras económicas y culturales para
incorporar a su población al uso y apropiación social de las redes.
El acceso social a las TIC, la apropiación social de los recursos
tecnológicos para mejorar la vida de las comunidades, es actualmente una
condición necesaria (aunque no suficiente) para el desarrollo. No basta con
asegurar el acceso físico al hardware y al software: hay que conseguir la
sustentabilidad de los centros de acceso a las tecnologías, la capacitación
de los usuarios en la producción y diseño de contenidos, y su formación en
los usos de las TIC como herramientas laborales y de participación política
y social.
Con el fin de lograr la incorporación plena de Internet en la sociedad
argentina como un instrumento para el desarrollo y la inclusión social,
planteamos las siguientes propuestas, recogidas de las discusiones que se
desarrollaron durante el Encuentro (y ampliadas por los coordinadores del
mismo):
· Integrar el acceso a las tecnologías en una política más amplia, que
incluya un proyecto de país para la sociedad digital, lo que comprende entre
otras cosas educación tecnológica para los ciudadanos, reducción de costos
telefónicos, facilidades de conexión, formación para integrarse el mercado
laboral de la nueva sociedad, educación para el teletrabajo, etc.
· Localizar geográficamente los centros de acceso o telecentros teniendo en
cuenta los desequilibrios de equipamientos en TIC de uso público debidos a
la segregación socio-espacial y compensando los causados por la racionalidad
mercantil. Privilegiar las localizaciones en barrios y centros urbanos y
rurales de bajos ingresos.
· Comenzar por identificar (o crear) las instituciones u organizaciones a
través de las cuales se proporcionará a la comunidad el acceso a las TIS, y
formar a administradores y formadores, antes de proveerlas de la
infraestructura informática.
· Formar adecuadamente a los administradores de estos centros de acceso de
modo de garantizar la auto-sustentabilidad de los telecentros luego de un
plazo a determinar, y de ofrecer a la comunidad un acceso a las TIC
cualitativamente bueno (con contenidos locales además de los globales),
costo-efectivo, amigable, orientado hacia las necesidades de la comunidad.
· Formar a formadores para proporcionar capacitación y formación adecuada a
los miembros de la comunidad. Proveer a través de los centros de acceso,
formación y capacitación permanente a la población en el uso de TIC. Esta
formación no se limitará al uso de las herramientas técnicas, sino también a
la producción de contenidos propios, construcción de paginas web, revistas
electrónicas comunitarias, etc.
· Organizar el contexto tecnológico (institucional, orgánico, formación y
capacitación, etc.) para optimizar su uso y las oportunidades que ofrece.
· Transformar los telecentros o centros de acceso en punto de encuentro de
la comunidad para informarse, mejorar su calidad de vida mediante el acceso
a oportunidades de trabajo y estudio, así como de participación en las
decisiones urbanas, con el objeto de convertirse en actores proactivos de
los procesos sociales e integrarse a la Sociedad de la Información.
· Articular las oportunidades de acceso comunitario a las TIC con servicios
no técnicos u otras estructuras organizacionales, como por ejemplo, el caso
en que el uso de sitios web públicos podría articularse con equipamientos
comunitarios existentes.
· Articular las oportunidades de acceso comunitario a las TIC con
organizaciones ya existentes en la Sociedad Civil
· Apoyar a mujeres y jóvenes en el uso del Internet como mecanismo de
integración al mercado de trabajo y ejercicio de la ciudadanía.
· Proporcionar formación y acceso a oportunidades de trabajo a adolescentes
y jóvenes marginados, o de bajos recursos, mediante el acceso a la
educación básica y oportunidades de salir de medios de riesgo (drogadicción,
violencia urbana y hogareña, prostitución, delincuencia, etc.).
· Generar ámbitos de discusión y encuentros de administradores de
telecentros para la creación de mecanismos de apropiación acordes al marco
cultural de la nación, así como destacar y articular experiencias exitosas
en telecentros nuevos o en aquellos que no encuentran modelos viables para
el funcionamiento
· Involucrar a las empresas privadas para que cumplan con su responsabilidad
social favoreciendo con descuentos en cotos costos o con donaciones
preferenciales a las comunidades de bajos recursos para lograr el acceso
democrático a la Red.
· Buscar y generar cursos (capacitación en autogestión, capacitación
informática y en sistemas básicos) para facilitar el trabajo de los
coordinadores de telecentros, así como lograr que los subsidios del gobierno
lleguen a estas personas, que normalmente reciben nula o baja remuneración
por su trabajo.
· Implementar una recapacitación o reimplementación de software buscando
mejores herramientas (por ejemplo Linux) que permitan mayor flexibilidad y
mejores programas a costos bajos. Una de las razones para usar Linux es la
necesidad urgente de estar preparados para los múltiples servicios que serán
ofrecidos en el corto y mediano plazo vía satélite o conexiones
inalámbricas, en los que el bajo costo, la estabilidad y flexibilidad de
Linux serán clave para la ampliación de los telecentros y su funcionamiento.



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